lunes, 3 de septiembre de 2012

Ponerme colorado

El viernes pasado, minutos antes de iniciar la visita formativa a la Sección Almazara de Virgen de la Oliva (ver post "Si el vino viene, viene la vida" donde te escribo sobre la entidad), el maestro recordó las vicisitudes de la negociación que mantuvimos, hace ahora casi diez años, para la adquisición de un nuevo molino. Junto con la dirección de otros proyectos de ejecución simultánea en 2003 (construcción de una nueva planta de procesado de la Sección de Aderezo, ampliación de la sección Vitivinícola, traslado de la Bodega de Crianza desde Málaga a Mollina, elaboración del primer vino tinto joven de la D. O. Sierras de Málaga...), también me tocó coordinar la materialización de la inversión en la fábrica de aceite de oliva virgen extra. 

Después de la recepción de las preceptivas ofertas y mantener tediosas pero necesarias reuniones con los distintos ofertantes, quedaron en la final dos primeras marcas del sector de maquinaria especializada. Una vez escuchada nuevamente a las partes y, sobre todo, al equipo técnico que iba a trabajar con el futuro molino, además de valorar la cuestión económica y financiera, propuse al Consejo la opción que creí más satisfactoria. 

Pero en línea con lo confesado en el post “Po ya que…”, cuando casi todo estaba decidido e incluso había hablado con la marca a descartar, va el comercial de la primera y empieza a entrever costes adicionales y exigencias contractuales no contempladas. Preferí ponerme una vez colorado ante el Consejo antes que en un futuro cientos de veces amarillo, así que cité a ambos comerciales por separado. Aclaradas mis dudas y haciendo caso a la intuición y a las buenas prácticas comerciales de la marca segunda, a altas horas de la noche propuse la compra de ésta.

He simplificado bastante la historia, pero básicamente eso es lo que pasó y lo sabe muy bien el maestro de la sección, su equipo, al que agradezco todo el conocimiento que puso a mi disposición, y por supuesto mi Consejo Rector. El viernes le pregunté al responsable de la almazara si casi una década después, podría decirme si acertamos o me equivoqué. La respuesta no dio lugar a ninguna duda (Gracias), ni con la línea adquirida ni con el servicio post venta.

En cuanto al sistema informático que controla toda la producción, también fue un acierto su adquisición. Te dejo una foto con el decanter de la maquinaria adquirida, firma Pieralisi. Si quieres ver más instantáneas, clickea AQUÍ. Moraleja: Si me tengo que poner colorado, me pongo colorado, como la canción de Papá Levante, sea cual sea la situación y su repercusión y si puedo rectificar, rectifico.

Que esta primera semana de septiembre te sea beneficiosa en lo laboral, profesional, empresarial o institucional, según corresponda.

1 comentario :

  1. mollinato3/9/12 8:24

    Manolo Siempre con Mollina en la boca
    Que bien lo hiciste
    y cuanto te echamos en falta
    Un abrazo de un mollinato

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel