miércoles, 8 de agosto de 2012

Cimiento y Penitencia

Triste mañana la de ayer, acompañando a un compañero en la despedida de su padre, que partió a mejor vida.

Al mediodía, me visitó el pensamiento de que no somos nada y algunos nos creemos el ombligo del mundo. ¡Anda Ya!
Estamos en esta vida de paso y de prestado, así que caminemos lo más decentemente posible, de forma que cuando lleguemos al final, concibamos en clave positiva la verdadera ponderación del camino de honestidad, dignidad, moderación y vergüenza transitado.

Por la tarde, después de visitar el perfil en linkedin de una persona, reflexioné con una compañera acerca de los olvidos de ciertos individuos a la hora de relacionar algunas de sus experiencias profesionales.

Me recordó cuando empecé a trabajar en esto de la consultoría empresarial, allá por la década de los ochenta del siglo pasado.
¡Cómo me pavoneaba de los títulos reglados que sucesivamente iba consiguiendo y de las relativas experiencias profesionales que iba acumulando!
De acuerdo. Por el post "Disciplina humillante", sabes que el BUP y, sobre todo, la EGB fueron un desastre, pero eso no me excusaba de la fanfarronería universitaria cultivada.
¡Y cómo ocultaba las labores realizadas en la infancia, cuidando cabras, ovejas, cochinos, conejos, gallinas, …, o el trabajo en el campo, ya fuera barcinando, recolectando o regando! ¿Me avergonzaba? Puede.
Hasta que un día de 1993 (post de referencia: “Parece que fue ayer”), decidí armonizar el pasado con el presente, como una herramienta más para generar un futuro distinto.
Y desde entonces, puede que con exageración o desmedida, no me duelen prendas de manifestar las raíces y airear los defectos que me conozco. Como cimiento lo primero y penitencia lo segundo (fuente de la imagen: sxc.hu).

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