jueves, 31 de mayo de 2012

No queda otro remedio

Con la que está cayendo y se me ocurre a estas horas del alba escribirte sobre medioambiente y crecimiento económico, pero el tiempo que me propongo dedicarte cada mañana pasa rápido, así que aprovecharé la presunta inspiración, corriendo el riesgo de hacer peligrar tu fidelidad.

El caso es que ayer cerré con el contacto Alberto, experto en las lides del medioambiente, la realización de dos jornadas. Por la tarde, reflexionando sobre la cuestión y cómo podría dar la vuelta a la tortilla de crisis que padecemos.

Es difícil que a corto plazo las políticas medioambientales, por muy arraigadas que estuvieran, que no lo están ni mucho menos,  nos sacaran de este atolladero. Pero lo anterior no es óbice para que no se empiece de una vez a cambiar el chip en cada uno de los individuos que pastan por el planeta Tierra.

¿Cuántos somos? ¿Siete mil millones y pico de personas? ¿ Y mañana? ¿Diez mil? Esto no lo aguanta nadie y menos la roca donde vivimos. No nos queda otro remedio si queremos dejarle a nuestros descendientes alguna posibilidad.

Por tanto, debemos pensar en el medioambiente como forma de sobrevivir, desde la óptica del crecimiento económico, ajustando costes a las realidades actuales de escasez de recursos, sensibilidad ante el Clima, en la Naturaleza, alimentando una nueva conciencia provechosa que motive a los trabajadores y trabajadoras, a los emprendedores, clase empresarial y que, en definitiva, propicie en la Sociedad una nueva forma de entender, acometer, relacionar, producir, sentir y, por derivación, vivir, "desde y en" la órbita medioambiental (fuente de la imagen: sxc.hu).

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