miércoles, 5 de octubre de 2011

¡Puerta!

Pueden darse casos en los que debo disculparme con el cliente y atender su explicación acerca de la insatisfacción que siente por el producto o servicio que ha contratado.

Dar la cara es fundamental. Si me da la oportunidad y se puede solventar la distorsión generada, le explicó qué es lo que vamos a hacer para solucionar la situación.

Finalmente, aún en el caso de que no logre cubrir las expectativas del cliente, hay que aprender de todo lo sucedido y retroalimentar la gestión comercial.

Ahora bien. Hay veces que ni te has equivocado, ni has metido la pata, … y, sin embargo, el cliente quiere rescindir el contrato sin una justificación que te satisfaga y, además, te dice que compra otro producto o servicio más caro que el tuyo.

¡Ah! Las agendas ocultas. Sí. Dejarlo ir o, como dice un contacto: "Puerta". Pero, si procede y has incurrido en gastos o planteado un servicio para ese contrato, estudia la exigencia de una indemnización por daños y perjuicios.

Bueno. A seguir aprendiendo de la idiosincrasia humana (Fotografia de imagenes-gratis.net).

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