sábado, 17 de enero de 2026

El refugio de oro viejo para desconectar el mundo

Fuente dela imagen: Cozar desde 1837 Naturalmente Dulce Moscatel. Sitio vinopost (M. Velasco, 2025)
Tras una semana donde las horas frente a la pantalla buscando opciones y alternativas profesionales parecían no tener fin y las responsabilidades agotaron hasta el último aliento de energía, no existió mejor recompensa que el ritual de descorchar una botella que encierra la esencia misma de las tierras malagueñas. Al servir una copa de Cózar desde 1837 Naturalmente dulce Moscatel -NDM (M. Velasco, 2025)[1], el primer contacto es visual: su color oro viejo, limpio y brillante, parece capturar una tarde lluviosa pero tranquila, invitando a dejar atrás el estrés de las redes sociales. Este vino, elaborado con Moscatel de Alejandría, comienza a desplegar su magia antes siquiera de rozar los labios. Al acercarlo, el aire se llena de una fragancia afrutada y golosa, donde las notas de miel se entrelazan con la frescura de la fruta tropical, los cítricos y la elegancia de las flores blancas. Es una experiencia olfativa que transporta directamente a los viñedos de la D.O. Sierras de Málaga, permitiendo que la mente se desconecte de las ofertas de trabajo y las reuniones para centrarse únicamente en la riqueza de un vino de parcela que ha sido respetado en su pureza natural, sin filtros ni interferencias de la madera.

El primer sorbo confirma que la espera ha valido la pena, ofreciendo una entrada en boca sumamente amable que parece abrazar el paladar con suavidad. A pesar de ser un vino dulce, la maestría de Bodega Cózar logra un equilibrio excepcional entre la acidez y el dulzor, evitando cualquier sensación de pesadez y aportando una frescura que revitaliza el espíritu tras el cansancio acumulado. Se percibe una complejidad especial, fruto de su envejecimiento sobre sus propias lías, que le otorga una estructura y un carácter secundario fascinante que se descubre poco a poco, sin prisas. Al degustarlo, se aprecia un paso largo, elegante y fluido, que deja una persistencia placentera y reconfortante. Este Moscatel, que conserva su autenticidad mediante una decantación natural, más que una bebida es el acompañante perfecto para ese momento de paz en el que finalmente el teléfono y el Social Media deja de estar presente y el tiempo se detiene. Es, básica y profundamente, un homenaje a la paciencia y a la tradición que convierte el cierre de una semana intensa en una celebración de los sentidos y el descanso supuestamente merecido. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Cozar desde 1837 Naturalmente Dulce Moscatel. Sitio vinopost. Visitado el 17/1/2026.