domingo, 28 de agosto de 2011

Venderte a ti mismo

Vender, vender, vender. En determinados estamentos y zonas todavía se asocia a la persona que vende, ya sea en la comercialización de una telefonía móvil o de una alta tecnología, con un ser asqueroso, indeseable, indecente, de dudosa ética. No sé por qué esa antipatía hacia lo comercial en todas sus facetas. ¿No es aristocrático vender? ¿Es barriobajero dedicarse a la venta? Algo tiene que haber pasado en el pasado para ese sambenito, pero el caso es que sin la venta, antaño el trueque, no seríamos lo que somos hoy.

En el post "Vender el pescado", te escribía que había que vender el pescado en el sentido metafórico. De vez en cuando, les digo a las personas de los proyectos en los que colaboro, que tenemos que “vender el pescado”, ya sea a nivel de proyecto, como de institución, empresa o, incluso, a nivel de individuo, ya que al colaborar en la venta grupal, te estás vendiendo también a ti mismo (foto de imagenes-gratis.net). Imagen incorporada posteriormente; fuente: pixabay.

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