domingo, 29 de mayo de 2011

El nuevo rol del CEO

Ayer, en casa de un amigo, después de escuchar en la sobremesa a un respetado comensal comentar las tonterías que se nos meten en la cabeza, a los que ejercemos algún puesto de dirección, presentí que se acababa el tiempo de los ejecutivos altaneros, soberbios o engreídos.

En la empresa, como en la vida, tenemos que dar la cara ante todos, no escondernos en los consejos, en estar reunido, en nuestros secretarios o secretarias, en los viajes o en las ponencias, por no hablar de encubrirse a través de perfiles dictatoriales o arrogantes.

Si soy, o digo ser, un CEO, antes que me descubran los demás, tengo que delatarme yo mismo y, si es necesario, evolucionar hacia contornos sugestivos, afectuosos, alegres. Estos principales roles, deben contener una decente ética de actuación directiva, a la par que ser agradables, empáticos, proactivos.

También, saber estar en cada sitio y en cada momento es primordial, desde sentarse en un consejo de administración, a comer en el comedor de los trabajadores o charlar con la señora o el señor de la limpieza y el mantenimiento.

En síntesis, que no se me caigan los anillos. Deberé recordar en cada momento, de dónde vengo, hacia dónde voy, qué lugar ocupo en esta Inmensidad, quién soy realmente y cómo tengo que caminar para aportar mi granito de arena a la Vida (foto de imagenes-gratis.net).

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