martes, 14 de diciembre de 2010

Singularidad del progreso

El contacto Miguel es un forofo de la tecnología que aparece continuamente. No ha terminado de disfrutar el nuevo modelo de teléfono o de portátil cuando ya está pensando en la próxima innovación que ha salido. Le pregunto qué adquisiciones le son realmente útiles y cuáles no aprovecha. La contestación va en la línea de magnificar lo positivo de esa nueva tecnología y minimizar lo negativo. No me satisface la respuesta.

Hace unos años, Robert Meyer, de Wharton, estudió las derivaciones del progreso de la tecnología incorporada a los productos desde la década de los ochenta del siglo pasado (Ver artículo en Knowledge Wharton). Junto a otros profesores concibió la “singularidad del progreso”. Cuando la gente considera adquirir un producto mejorado tecnológicamente, al igual que Miguel, pone en valor lo más atractivo de ese utensilio a la hora de comprarlo. Sin embargo, una vez adquirido y constatado lo complejo de su uso, acaba utilizando sólo las opciones más básicas (foto de imagenes-gratis.net).