jueves, 1 de mayo de 2008

Total, para qué

Percibo que existen muchas personas en esta Costa del Sol (España) – directivos, funcionarios, mandos intermedios, personal de apoyo, auxiliares… - que detectan desviaciones en los procesos; que tienen ideas interesantes para innovar; que aportan con su saber hacer profesional valor añadido al proceso productivo y, por derivación, a la sociedad; pero que pueden no ser escuchadas de forma conveniente; que son, en algunos, casos tratadas de forma injusta por sus superiores y compañeros/as; que son, a veces, malinterpretadas y utilizadas para conveniencias no necesariamente ligadas a los intereses corporativos; que son, en definitiva, enterradas en el anonimato por determinadas clases dirigentes. Probablemente, existirá una conciencia moral en la mayoría de estas personas, al iniciar su actividad profesional. Pero, al pasar el tiempo, esta disposición inicial se puede traducir, por diversos factores y condicionantes, en una actitud pasiva, secundaria, que podría generar, por ejemplo, respuestas del tipo “total, para qué”.