jueves, 2 de febrero de 2006

A qué estáis esperando

Tengo en mis manos un manual que coordiné su redacción en los años 1994 y 1995 y actualicé en el verano de 1996 “En torno a la Calidad en la Formación”, texto técnico que se utilizó durante varios años en los planes de formación continua para los trabajadores y trabajadoras de muchas empresas del sector de la enseñanza no reglada en la comunidad andaluza y ha servido de base para la redacción de otros manuales a nivel estatal. 

Lo he rescatado del baúl de los recuerdos porque recientemente me han dado una buena noticia: el sector de la formación no reglada en Málaga, aglutinado en el contexto de una de las organizaciones empresariales que lo representa, está inmerso en un proceso de implantación de un sistema de calidad que finalizará con la correspondiente certificación por un organismo acreditado.

En la coordinación del trabajo creo que participa Ana, excelente profesional que tuve la oportunidad de conocer en el año 2000, cuando aconsejé su selección para sistematizar la implantación de un sistema de calidad en un grupo empresarial de Málaga (en seis meses consiguió la acreditación por AENOR; es una fiera), dentro de un proceso de reestructuración empresarial que dirigía colateralmente.

¡Por fín! Once años después. Enhorabuena. Imagino que ya se han dado las condiciones político – asociativas adecuadas. Desde este modesto blog quiero actuar de “memoria histórica”, refrescando algunas de las vivencias de los años 1994 y, sobre todo, 1995 y 1996, con motivo de los proyectos de calidad que se pretendieron poner en marcha. Sí, es justo y necesario. En verdad, es justo y necesario que, primeramente, me quite el sombrero y me incline ante la entonces Directiva Federal de la organización andaluza del sector, liderada por su Presidente, que ya en el año 1994 visionaba un futuro donde el concepto “calidad” en el servicio al cliente, inundaría cada uno de los rincones del proceso formativo. 

Sencillamente, querían que todos los centros adheridos al proyecto federativo tuvieran la oportunidad de disponer de una acreditación. Pero su ambición iba mucho más allá: querían, incluso, promover un Organismo Acreditador específico del sector de la enseñanza no reglada, legal, es decir, autorizado por ENAC (Entidad Nacional de Acreditación), algo novedoso y, en mi opinión y como luego se ha visto, idea muy adelantada para la realidad socio-económica del sector y las presiones de otros sectores, en aquel momento. Gracias Juan y resto de la directiva por permitirme participar en esa bonita experiencia.

En segundo lugar, si tan importante fue promover el proyecto de concienciación a los centros de formación no reglados andaluces de la necesidad de implantar procedimientos que aseguraran determinados niveles de calidad, más exquisita fue la labor técnica del equipo que tuve la oportunidad de coordinar. Estaba compuesto por tres profesionales de una consultoría externa (se presentaron tres ofertas y se seleccionó a CETECOM), Paco -actualmente en NOVASOFT-, Manolo -creo que está en Vértice- y Enrique –me parece que montó una consultora por su cuenta, pero no recuerdo el nombre- y un grupo de trabajo a nivel interno (Auxi –logística-, Sebas –material pedagógico-, Loren -auditoría interna… y el inestimable apoyo de los equipos técnicos provinciales). Gracias a todos por el resultado.

Fueron más de cinco meses de trabajo intensos. Después de la dura aprobación del proyecto a nivel político, con importantes reticencias o reservas, nos pusimos a ejecutarlo. A grandes rasgos, el trabajo se realizó en seis fases: estudio de investigación, elaboración de informe, propuesta de opciones, jornadas de sensibilización (nueve jornadas en toda Andalucía), difusión de los resultados y toma de decisiones al respecto (había más fases: diseño del ente acreditador, autorizaciones administrativas, aprobaciones, etc., pero no se llegaron a materializar). 

Los interesantes resultados me consta que fueron utilizados por otras organizaciones empresariales del sector o sectores afines como documento de trabajo para sus propios proyectos de calidad (excelencia de la calidad en el sector de la enseñanza reglada, elaboración de criterios de calidad, etc.). Asimismo, las jornadas de sensibilización sirvieron para eso: remover la conciencia empresarial del sector y sus propias tripas acerca del previsible futuro que les esperaba y la necesidad de implantar sistemas de calidad y otras mejoras que redundaran en beneficio del cliente, de los colaboradores internos, de los proveedores y de la propia sociedad, en su ámbito territorial de actuación.

Sin embargo, en la evaluación íntima de todo el proyecto no me siento totalmente satisfecho de sus resultados, dado que el objetivo final era hacer lo que ahora se está realizando: implantar y acreditar sistemas de calidad por las empresas de formación. ¿Por qué no se inició este frente en ese momento? ¿Qué intereses políticos y económicos lo frenaron? A posteriori, unos me decían que el Presidente y algunos miembros de la directiva querían hacer negocio con la calidad y que ellos no lo iban a permitir (amigos, el Presi estaba ya en esos años a años luz en lo empresarial), otros que eso de la calidad era para hacer lavadoras, etc. 

Curioso, a título individual un grupo de empresas implantaron y certificaron calidad (las que ahora se encuentran en el grupo de cabeza líder en la formación en España). Amigas y amigos que me conocéis (y los que no me conozcan también), empresarios del sector en toda España, si todavía no habéis incorporado y certificado sistemas de calidad en vuestra gestión ¿a qué estáis esperando? Saludos. (Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: escaneo propio).