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| Fuente de la imagen: Canto de Sirena. Sitio gastropost (Velasco, 2026) |
Está siendo una semana de esas que te dejan el ánimo en una montaña rusa constante, un vaivén emocional donde las alegrías en el ámbito personal, con sus pequeños triunfos y momentos de conexión, contrastan fuertemente con la carga pesada de unos días grises en lo laboral que parecen no tener fin, llenos de entrevistas de trabajo interminables y proyectos que no terminan de arrancar. Viéndome así, la familia no lo dudó un segundo y decidió que necesitábamos un refugio de sabor para atenuar el sufrimiento operativo; el destino elegido fue Bramasole: Artesanos de la Pizza, en la calle Lope de Rueda de Málaga (España). Al cruzar el umbral del local, el aroma a masa recién horneada y el calor acogedor del horno nos recibieron como un abrazo necesario, disipando de inmediato el estrés acumulado en el frente de batalla. Nos sentamos con la firme intención de dejar que el paladar tomara las riendas del resto de la jornada y la elección estuvo clara: iba a dejarme seducir por la pizza Canto de Sirena (Velasco, 2026)[1], una de sus especialidades más sugerentes que prometía transportarme lejos de las preocupaciones cotidianas. Cuando llegó a la mesa, el despliegue visual y olfativo fue el antídoto perfecto para el cansancio acumulado. La base de tomate y mozzarella, espolvoreada con orégano, servía de lienzo para una combinación de ingredientes que se sentía como un auténtico regalo del mar.
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| Fuente de la imagen: Caldirola Fragolino Rosso. Sitio vinopost (Velasco, 2026) |
Al primer bocado, la mozzarella de búfala se deshacía con una cremosidad casi celestial, envolviendo las láminas de salmón que aportaban una suavidad y una riqueza de sabor inconfundibles, alejadas de cualquier proceso industrial. Lo que realmente terminaba de despertar los sentidos era el contraste vibrante con las aceitunas negras, que con su toque salino y profundo cortaban la untuosidad del queso, creando un equilibrio magistral en la boca. Cada trozo de esa masa artesanal, crujiente en los bordes y tierna en su justo punto, confirmaba por qué este lugar tiene tan buena reputación en Málaga. Pero lo que reforzó la elevación del ánimo fue el maridaje con el Caldirola Fragolino Rosso (Velasco, 2026)[2], un tinto espumoso de carácter amable y vibrante. Al descorcharlo, el aire se llenó de una fragancia cautivadora a fresa madura y frutos del bosque, esencia que capturaba la frescura del campo italiano. Su textura burbujeante y su bajo contenido de alcohol lo hacían ligero y muy fácil de beber, logrando que su dulzor equilibrado realzara los sabores marinos de la pizza de una forma casi festiva. Entre sorbos de este vino nacido de las "uvas fresas" y bocados de una masa horneada con maestría, los sinsabores de la semana laboral se desvanecieron, dejándome solamente con la gratitud de una comida auténtica y profundamente satisfactoria junto a buena gente (Velasco, 2014)[3].
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[1] Velasco-Carretero, M.(2026). Canto de Sirena. Sitio gastropost. Visitado el 16/4/2026.
[2] Velasco-Carretero, M.(2026). Caldirola Fragolino Rosso. Sitio vinopost. Visitado el 16/4/2026.
[3] Velasco-Carretero, M.(2014). Tierra de buena gente. Visitado el 16/4/2026.
