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| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
Frente a la sátira cinematográfica del talento como instrumento de estatus, mi relación con las AACC[1], se fundamenta en un compromiso ético y práctico que trasciende la mera percepción formal. En lugar de la ansiedad retratada en la pantalla, mis reflexiones abordan temas como "el peso de una etiqueta" y la distinción crítica entre ser "listo o inteligente", buscando siempre una comprensión auténtica del potencial humano. La participación en organizaciones como la Asociación malagueña de Altas Capacidades Intelectuales (ASA) y la involucración en programas de la Universidad de Málaga[2], orientan hacia una vocación de apoyo real y de coordinación de personas inteligentes y creativas. Y es que el talento no es un campo de batalla para la exclusividad, es una "gimnasia intelectual" que debe cultivarse en el "Silencio Sagrado" para despertar de forma genuina, lejos de la mediocridad impuesta por el "Procusto Edadista". Propongo transitar "de la rivalidad a la coopetición", fomentando "ecosistemas mentales colaborativos" donde la excelencia se entienda con la "paciencia de los siglos" y la nobleza de lo bien trabajado. Considero que el talento requiere tiempo, ilusión y una aspiración constante hacia la esplendor para alcanzar un punto y seguido satisfactorio que aporte valor real a la persona y, por derivación, a la sociedad donde debe integrarse.
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[1] Documentada en blogdemanuel.com desde hace cerca de dos décadas
[2] Como los talleres "Mentor-Guíame AC-UMA".
