miércoles, 9 de junio de 2021

Relación académica especial, única, excelente

Fuente de la imagen: captura de pantalla realizada por un alumno mientras le tutorizaba su TFM del Máster de Compliance y Protección de Datos de EIP, título propio de la UEMC.
Me confesaba un tutorizado de un trabajo de Fin de Máster (TFM) que estoy dirigiendo, su tristeza cuando terminara la convivencia académica, apostando por seguir en contacto profesional. “Por supuesto”, ir más allá del ya “tradicional networking” que te escribía en el explícito “Networking[1], hacia un networking proactivo. Y es que cada relación TFM alumno-tutor nunca debe plantearse en modo genérico, a lo “tutoría grupal”, “orientaciones enlatadas”, “manuales de elaboración”, "wasapeo", "emilios" "tráfico de entregables vía plataforma", “tribunales desencajados” y poco más. Debe ser "especial, única, excelente". Mis maestros en estas lides, el respetado, querido y ya extinto director de la inacabada tesis doctoral, Alfredo (ver “En recuerdo de mi director de doctorado[2]) y compañeros/as de profesión como Rocío y Alejandro, me enseñaron que un Trabajo Fin de Grado (TFG), un Trabajo Fin de Experto (TFE) o un TFM cumplen una Triple Función: 1. ser la guinda académica del pastel conformado por ese estudio universitario realizado (no solo para cumplir con lo estipulado en el Plan de Bolonia); 2. limar asperezas, sanar heridas… acumuladas por el alumno o la alumna durante el desarrollo del programa didáctico del máster (planteamiento que repercute positivamente en la reputación de la institución educativa); y 3. que todo el sufrimiento pedagógico se convierta en disfrute intelectual.

Y con distinto acierto eso es lo que he procurado en cada dirección de TFG, TFE o TFM encomendada por las instituciones educativas con las que he colaborado durante estas dos últimas décadas. Coincido con María Luisa Rodríguez y otros[3], que el proceso de elaboración de un TFM requiere “acompañamiento y supervisión" de un director o directora que hace el seguimiento del proyecto y asesora al participante en cada una de las fases del TFM: conceptualización, fundamentación, metodología, redacción de los resultados y defensa. Obviamente, la tutoría debe encargarse de aspectos tales como autorizar la realización del trabajo, asesorar al/a la tutorizado/a a lo largo del proceso y valorar los resultados obtenidos. Cierto que, a veces, en la labor de dirección se utiliza el modelo de tutoría piramidal, es decir, empezar por la tutoría de gran grupo para luego seguir con grupos más pequeños, pero "siempre, siempre", se deben propiciar las intensivas y numerosas sesiones de tutorías individuales, estableciendo un vínculo académico especial entre alumno/a y tutor/a, que propicie un trabajo de excelencia. Este texto se lo dedico a mis tutorizados y tutorizadas durante estos años, a las instituciones educativas que depositaron en mi perfil profesional su confianza y, por cercanía, a los TFMs de las Promociones I y II del Máster de Compliance y Protección de Datos de EIP, título propio de la UEMC, deseando haber estado a la altura académica que se merecen.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Networking. 2006. Sitio visitado el 09/06/2021.
[2] Velasco Carretero, Manuel. En recuerdo de mi director de doctorado. 2018. Sitio visitado el 09/06/2021.
[3] Mª Luisa Rodríguez i Juan Llanes (coords.), y Marta Burguet, Maria Rosa Buxarrais, Francisco Esteban, Beatriz Jarauta, Mari Cruz Molina, Elisenda Pérez, Núria Serrat i Marina Solé. Cómo elaborar, tutorizar y evaluar un Trabajo de Fin de Máster. Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya. 2013.