miércoles, 15 de julio de 2020

Por un sharenting responsable

Fuente de la imagen: campaña "sharenting responsable", de pantallasamigas.net
Se le atribuye el uso por primera vez del término sharenting (que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga sería “compartiendo”), a Eve Yap[1], que lo trabajó bajo la óptica “compartir demasiado”, práctica originaria de los primeros usuarios de las redes sociales, que, según Steven Leckart[2], se sentían muy cómodos compartiendo todo en línea. Para Nione Meakin[3], sharenting es el uso excesivo de las redes sociales por parte de los padres, madres y tutores para compartir contenido basado en sus hijos e hijas, como fotos de bebés o detalles de las actividades de esa infancia, que algunos expertos lo catalogan como “ese odioso hábito de compartir” y otros consideran que esos planteamientos pueden afectar al bienestar infantil y a la propia vida familiar[4]. La cuestión ha llegado hasta tal punto que, incluso, ha provocado violentos rechazos, con sitios de Internet “antisharent”, bloqueando las imágenes[5]

Y en esas estamos cuando la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), ha promovido la publicación de una relación de razones para un sharenting responsable[6]. Nos dice la Agencia que es comprensible que padres y madres quieran compartir con otras personas la imagen de sus hijos motivados por la ilusión, la alegría o singularidad del momento y, por qué no decirlo, el orgullo. Otras veces, por desgracia, las razones pueden tener matices más egoístas o, simplemente, no se ha reflexionado sobre lo que se está haciendo y ello puede significar para quienes identificamos con frecuencia como lo más importante de nuestras vidas. La situación se ha agravado en estos meses de confinamiento, proliferando la práctica de compartir imágenes familiares de menores de edad, acelerada por el contexto que ponía en las tecnologías ligadas a Internet gran parte de las posibilidades para el ocio, el estudio, el trabajo o las relaciones personales[7]

Entiende la AEPD que sharenting puede tener asociadas consecuencias negativas, por lo que se debe realizar de manera responsable[8]. Referencia un estudio de la Universidad de Michigan, donde se registra que el 56% de los padres y madres suben fotografías de sus hijos e hijas que podrían resultarles vergonzosas. Otro estudio del Reino Unido, revelaba que los padres y madres habrían publicado en redes sociales un promedio de 13.000 vídeos o fotos de su hijo o hija antes de que cumpliera los 13 años. Cree la Agencia que hay suficientes motivos para llamar la atención de las familias sobre una práctica que no siempre resulta tan inocua como parece. Debido a esta situación, PantallasAmigas, con la colaboración de la AEPD, ha querido poner el foco en que se trata de una práctica no exenta de riesgos y que debe ser considerada y meditada con calma. Fuente de la imagen: campaña “sharenting responsable”, de pantallasamigas.net. 
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[1] Yap, Eve. “Share with care”. The Straits Times. 2013. Sitio visitado el 15/07/2020. 
[2] Leckart, Steven. “The Facebook-Free Baby”. The Wall Street Journal. 2012. Sitio visitado el 15/07/2020. 
[3] Meakin, Nione "The pros and cons of 'sharenting'". The Guardian. Retrieved 2014. Sitio visitado el 15/07/2020. 
[4] Keith, B and Steinberg, S. "Parental Sharing on the Internet Child Privacy in the Age of Social Media and the Pediatrician's Role”. 2017. Sitio visitado el 15/07/2020. 
[5] Smith, Sandy. “Are you guilty of oversharenting?” The Sydney Morning Herald. 2013. Sitio visitado el 15/07/2020. 
[6] Campaña para concienciar sobre el uso de imágenes de menores de edad en Internet. La campaña será divulgada en las diferentes plataformas y redes sociales con diez ilustraciones a modo de viñetas que ejemplifican las cuestiones sensibles a considerar antes de realizar sharenting. El contenido se puede encontrar agrupado en www.pantallasamigas.net/sharenting y en la web de menores de la Agencia Española de Protección de Datos (www.tudecideseninternet.es).  Sitios visitados el 15/07/2020.
[7] Por otro lado, las vacaciones son también un momento habitual en el que deseamos compartir nuestra alegría y experiencia con las demás personas, y muchas veces los pequeños de la casa son protagonistas necesarios.
[8] Valorando los pros y contras potenciales en cada ocasión.