jueves, 31 de octubre de 2019

Esfuerzo, tesón, trabajo... reducen imprevistos

En mi ámbito de relaciones cercanas, tanto profesionales como personales, en llegar con suficiente tiempo a una reunión o encuentro, en programar, planificar, sondear todos los posibles escenarios... se me suele tildar de “pesao”, tanto desde la óptica metafórica como literal (por las fotos que te dejo sabes que acumulo algunos kilos de más), porque, en la medida de las posibilidades de cada momento, operación o actividad, me gusta prever aquellas situaciones que podrían condicionar la evolución del proyecto, inversión o tarea y, por derivación, necesidad de disponer de suficiente margen de maniobra o reacción. ¿Cómo lo procuro? Pues, por ejemplo, estar cinco o diez minutos antes de una cita, para que no suceda lo que te relaté en “Quince minutos antes”, donde estuvimos a punto de perder el tren de vuelta de Sevilla a Málaga. 

El caso es que, por motivos de venta de un extenso y rústico bien inmueble, la mañana del miércoles la pasamos en la "ciudad soñada". Cierto que la sideral evolución de las telecomunicaciones, en la mayoría de las ocasiones permite la “excelencia” en la gestión y cierre de operaciones económicas y financieras sin necesidad de desplazamiento físico. Pero, siempre que puedo, promuevo el contacto “humano”, in situ, con los diversos “nodos” operativos. Aunque todavía no se va a firmar el trato (previsto para primeros de diciembre), convencí a mi acompañante de la oportunidad de pasarnos a saludar personalmente a los distintos profesionales (asesores, notarías, registros…) y "sintiéndolos" más de cerca, revisar todos los pormenores del "acontecimiento" que se viene fraguando por conducto virtual (teléfono, web conferencing, wasap, email...), desde hace meses.

Y una vez más detectamos “matices” a mejorar para acercarnos a esa “excelencia” que queremos ofrecer al cliente. Al tiempo, tomamos un café a primera hora con algunos de los profesionales (más de un proactivo "café" disfrutado en la jornada), terminando al medio día con esos “merecidos” tentempiés (sí, también más de una tapa). Apuntaba un lector del texto referenciado en el primer párrafo que “planificar y programar es fundamental y, a veces, puede ser la llave del éxito, pero sería complicado e, incluso, imposible, controlar los imprevistos. Sin embargo, como bien dices: el esfuerzo, tesón y trabajo, mucho trabajo, contribuyen a minimizar esos imprevistos y a que se puedan conseguir los resultados programados”. Fuente de la imagen: Kaiserlilie en pixabay.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel