domingo, 8 de septiembre de 2019

Lo pequeño sí importa

Tarde llego esta mañana de domingo al encuentro contigo. Trasnochar y algún tinto de más son los causantes. La feria de mi pueblo (Ronda) ha entrado en la recta final. Después de la desafortunada decisión del traslado de la Goyesca a agosto y desubicarla de los "costumbristas" festejos feriales de septiembre, ayer tuvo lugar el concurso de enganches, que “tradicionalmente” se realizaba el domingo. Y es que, cuando les interesa, algunos se pasan las “tradiciones” por el forro de sus “capotes taurinos”, unos, y "representaciones consistoriales", otros, dejando a un lado los valores, las costumbres, las tradiciones... y, si hace falta, pasando por encima de todo un pueblo, con la mirada hacia otro lado de "los de siempre". Para "bichear" lo que he escrito de Ronda y su feria a lo largo de los años, aquí te dejo link a una "búsqueda parcial". Cambiando de tema, si eres follower de este sitio, conoces que varios días de agosto los suelo dedicar a tareas de mantenimiento del hogar, fundamentalmente repellado y pintado. 

Hace más de una década que te dejé una instantánea en el texto “Low cost”. En el explícito “Repellé y pinté” incluso te confesaba el establecimiento donde compro la pintura y utensilios, que no es otro que Pinturas Andalucía, ejerciendo de director general (a punto de jubilarse, dicen), Miguel Ángel, que fue, también, mi director general cuando ejercí de director de auditoría interna del Euromarket de entonces (21 supermercados, tres hipermercados, almacén regulador y marca franquiciadora). De mi convivencia ejecutiva con Miguel Ángel, recuerdo su visión de futuro y la importancia de los pequeños detalles (edité un texto hace casi una década con el título: “Pequeños detalles” y después "El tamaño sí importa"), que establecían la diferencia con la competencia y acercaban a la organización a la excelencia empresarial. Ciertamente, lo pequeño sí importa, descubriendo la grandeza de las personas que lo tienen en cuenta y lo practican con sumo placer y profesionalidad. 

Todo lo anterior viene a colación porque este verano ha tocado repasar algunas de las numerosas rejas que acompañan el exterior del hogar ¡Uf! Demasiadas, pero me lo he tomado con suma paciencia. Esta presunta tranquilidad ha permitido centrarme mejor en el trabajo de pintado, toques más precisos y sustanciales, echando la casi justa pintura en la paleta, reduciendo connaturalmente el riesgo a "lagrimeo", aunque confieso que algunas gotas sí han caído, lo que me recordó el chiste sobre cómo verbalizan los alemanes cuando llueve: “gotaskaen” (realmente se traduce: Es regnet). En resumen, con buenos materiales y herramientas, programación y sosiego de espíritu, centrándote en los pequeños detalles, consigues un buen resultado. Finalmente, la observación me hizo detectar el trabajo en las rejas de pintores profesionales que otrora pasaron por allí, detectando excelencias y también chapuzas, pequeños detalles que han propiciado una superficie especial y exclusiva del hierro; como la "vida misma". Arriba te dejo una instantánea.