viernes, 14 de diciembre de 2018

Con profesionalidad y empatía

Si eres seguidor del sitio “Administración Concursal”, sabes de mi actividad profesional en esa especialidad, que si bien ahora ya es residual, no por ello es menos importante en el aspecto cualitativo y de "sufrimiento operativo". Igualmente, este lugar está plagado de textos que directa o indirectamente tratan el concurso de acreedores en mi país. Títulos como ¿Elementos extraños?Activos Esenciales”, ¡Ojo con la No Concurrencia!Llegan los Concursos”, “Justos por pecadores”, “¿Rechazo sistemático?”, “La senda o el sendero”, “Con Juristas hemos topado”, “Salvar al soldado” o “El concurso de Sísifo”, son buena prueba de ello.

Incluso, en “Sentido común”, te trasladaba la reseña que realizó Nuria Triguero en el Sur, en referencia a mi papel como administración concursal. Y es que desde que hace una década me asignaron una empresa, que intenté por todos los medios sacarla del concurso, he tenido la oportunidad de colaborar en la gestión de procesos de insolvencia. En “Como no tengo abuela…” dispones de datos porcentuales de los parciales resultados de mi actividad como "brazo ejecutor del órgano judicial" en estas lides de reestructuración y saneamiento empresarial. 

Te cuento lo anterior, porque recientemente otra institución empresarial, “MEDIODES CONSULTORÍA MEDIOAMBIENTAL Y PAISAJISMO", de la que he sido administrador concursal, procedimiento 219/2014 del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Málaga (España), ha salido del concurso de acreedores. Si quieres saber más de esta experiencia, visita el sitio “Concurso Mediodes”, donde durante estos años he ido informando a las partes y terceros interesados, de algunos aspectos del procedimiento concursal. Ayer recibí un emotivo email de su director gerente, Tony, agradeciendo el papel comprensivo y el talante en todo el proceso. 

Me dice este joven emprendedor, que desde el primer momento tuvo claro que sólo salvaría su proyecto empresarial si, independientemente de estar bien asesorado técnicamente, llevaba todo lo posible la problemática a un terreno más personal y humano. Cierto, Tony, era un reto dificilísimo, no sólo porque en sí lo es, sino porque en ese preciso momento la tormenta económica afectaba a tantas personas y entidades que nadie estaba para escuchar demasiado. 

Gracias, Tony. En lo que a mi trabajo se refiere, he intentado cumplir lo mejor posible el mandato del órgano judicial. Te confieso que en estos duros años de convivencia concursal he aprendido de ti, deseando haber estado a la altura profesional que te mereces como líder y como persona y no dudes que seguiré tus consejos, intentando una y otra vez actuar con profesionalidad y responsabilidad (añadiría la empatía) para con las personas, cultivando esos valores que permiten la convivencia en paz y en solidaridad con los demás. Para ti también deseo que te vayan bien las cosas en lo profesional y personal, alegrándome “un montón” del buen puerto al que ha llegado la reestructuración empresarial. Fuente de la imagen: pixabay.