sábado, 28 de octubre de 2017

Cuestionables impactos

Si eres follower de este sitio, conocerás que en más de una ocasión he traído a colación el tema del cambio de hora. Textos como “Las tres que son las dos” o “Armonía biorrítmica”, son prueba de ello. En “Intervención biorrítmica” te confesaba que me cuesta unas semanas retomar el ritmo, por lo que me esperan unos días de cierta desorientación biorrítmica, tanto física como intelectual y emocional. En “El cambio de hora” escribía que parece que el origen de esta medida se remonta a un texto de Benjamín Franklin, comenzando a sistematizarse a partir de 1974, con la primera crisis del petróleo. Se aplica como directiva europea desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente cada cuatro años (si quieres acceder al documento, clickea AQUÍ). Este cambio se aplica con carácter indefinido. Para ello, la UE se basó en un estudio realizado por la consultora Research Voor Beleid Int, donde se apuntaba que esta modificación podía ahorrar bastante de energía, pero, dejando a un lado el marco sectorial y temporal en el que se realizó, no se objetivizaron y cuantificaron seriamente aspectos tales como los desajustes biorrítmicos en la sociedad y sus consecuencias (accidentes de tráfico, malestar, enfermedades, conflictos...). Por tanto, cuestionable y, de cualquier forma, parcial y desfasado estudio. 

El caso es que en los prolegómenos del domingo, es decir, la próxima noche, finaliza el horario de verano que comenzó el pasado mes de marzo con el relativo objetivo de aprovechar mejor la luz solar en las actividades cotidianas. La finalización supone retrasar los relojes una hora, es decir, a las 03.00 horas volverán a ser las 02.00 horas. Esgrime el Ministerio de Energía del Gobierno de España un supuesto estudio realizado por la Comisión Europea (supongo que será el referenciado en el párrafo anterior), donde se argumenta que esta medida tiene impactos positivos no solo sobre el ahorro energético sino sobre otros sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo y los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio. El caso es que la directiva europea reseñada obliga a aplicar un régimen horario de verano y un calendario común para las fechas y horas a las que debe comenzar y finalizar dicho horario en todos los Estados miembros. La directiva no prevé la posibilidad de que un Estado miembro no decida aplicar el régimen de la hora de verano (Fuente de la imagen: pixabay).