viernes, 26 de mayo de 2017

La Miríada LinkedIn-iana de Manuel

La miríada LinkedIn-iana de Manuel
Si eres follower de este sitio, sobradamente conocerás mi interés por todo lo que rodea al networking y las redes sociales. Textos como Networking, “Networking social”, Ladrones de networking, “Argumentando mi networking”, “A estas alturas” o “Más allá del networking” (incluso, un “Cuento sobre Networking”, ya descatalogado por desaparición del portal que lo alojaba), son buena prueba de ello. Igualmente, en “Cuenta Premium y otras simplezas”, te confesaba que por ahora no tengo que pagar por dejar mi historial profesional y hacer networking en sitios como Linkedin, Facebook, Google+, Twitter, Pinterest… entendiendo que determinados perfiles, como head hunters o consultoras en recursos humanos, necesiten servicios adicionales de estos portales de contactos, pero tener una cuenta de las tildadas como "premium" o de pago, para ver quiénes visitan mi perfil o poder mandar netmails a "tutiplan", no lo veo, por muchas invitaciones que reciba para disfrutar "gratuitamente" durante unos meses esas opciones.

Te cuento lo anterior porque ayer Diego me criticó el número de seguidores de mi perfil en Linkedin. Te he dejado en el encabezamiento de este texto una captura de pantalla del perfil privado, redondeando el número de seguidores, con la leyenda imaginativa del amigo: "La miríada LinkedIn-iana de Manuel". Preguntó Diego si me pasaba todo el día enviando solicitud de contactos a diestro y siniestro. Le contesté que, además que ya llevo un dilatado tiempo como usuario, a nivel profesional me gusta trabajar esa red profesional, ya sea participando en los foros en los que me encuentro integrado, linkeando textos como el que te estoy escribiendo ahora, etc. En cuanto al envío de solicitud de contactos, a veces, cuando en los primeros puestos de la opción “Gente que podrías conocer”, detecto algún perfil que pueda ser complementario al mío, lo visito y, una vez evaluada la información disponible, si me parece que podría ser interesante estar en contacto, le remito un netmail personalizado. También, valoro de la misma forma las invitaciones recibidas. Ahora bien, no te quepa la menor duda que pongo tierra de por medio con eso de enviar solicitudes impersonales, en plan ametralladora, sin emails de presentación o, lo que es peor, del tipo “Hola Manuel, me gustaría añadirte a mi red”. 

Hace unas semanas, le comentaba a Alberto que en estos años había eliminado cerca de dos mil perfiles raros o sospechosos. Ten en cuenta que llevo usando LinkedIn desde hace más de una década (calculo), por lo que, cada cierto tiempo, procedo a verificar por tramos la red de contactos (todos los meses una letra del abecedario), dado que, por muchos filtros que apliques, de vez en cuando detectas algún intruso o gracioso que previamente has aceptado (esos, directamente los elimino). Reconozco que a duras penas puedo mantener la conexión directa con aquellos contactos que periódicamente interactúan con mi perfil. Suelo realizar esta tarea después de editar el texto matutino con el que me relaciono diariamente contigo (media de quince minutos, dependiendo del día y del número de participaciones a contestar). También, me han sucedido cosas raras, por ejemplo que juraría que era contacto de tal o cual persona, caso de Enrique Dans, que alguna que otra vez he nombrado en este sitio, y, sin embargo, casualmente detecto que no lo soy. Diego dice que me deje de tonterías, que eso es debido a que me han dado de baja consciente por alguna razón. En fin, como dice el refrán, “el que se pica, ajos come”. En mi caso, si algún contacto dice o escribe algo con lo que profesionalmente no estoy de acuerdo, para eso están los comentarios y si estimo que le puede afectar que se lo diga en público, para eso está la mensajería privada.

En fin. Pienso que disponer de una gran red de contactos en Linkedin no es sinónimo de popularidad ni de importancia ni de lo guapo que soy o del tipo que tengo. El quid de la cuestión se encuentra en la calidad, personalización y filtrado de esa red, siendo la cantidad algo colateral o subsidiario (y a veces, hasta sospechosa, por la presunta cantidad de basura que contiene o la censurable forma en la que se han conseguido los contactos, a lo "sexo, mentiras y cintas de vídeo"). Obviamente, si una persona quiere seguirte, salvo que la bloquees, no hay otra forma de impedirlo. Por otro lado, es quimérico pensar que pueda relacionarme con cien, y menos con quinientos o más, perfiles de forma periódica. Tampoco coincido con aquellos “expertos” en redes sociales que dicen que hay que ser “magnánimo” aceptando las invitaciones que recibas. Así que, Diego, por el texto "Argumentando mi networking", sabes cuál es el objetivo que pretendo en el uso de Internet (y si quieres hurgar más, visita "Networking"). No estoy en una desenfrenada carrera contra ¿quién? por tener el mayor número de contactos posible (esa tontería creo que ya la superé hace unos años y luego tuve que realizar una profunda limpieza virtual que me ocupó días), sino por participar en un grupo realmente proactivo. Termino, volviendo a transmitirte la siguiente reflexión o corolario: lo que verdaderamente importa es la fortaleza de los nudos de la red en la que estoy integrado, no su tamaño (¡Ah! Si quieres acceder a mi perfil público en LinkedIn, clickea AQUÍ).

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel