lunes, 6 de febrero de 2017

Exclusividad, permanencia y no competencia

Agradable sobremesa la del domingo, escuchando a Pepe y Antonio charlar sobre los acuerdos específicos en el ámbito laboral, como pueden ser el compromiso de exclusividad, el de permanencia o el de no competencia, conciertos determinados entre el empresario y el trabajador para asegurar la exclusividad, la permanencia en la empresa después de una formación o la no competencia. Ya mismo hará un mes de la ponencia de Lucía Martín Rivera sobre este tema, así que aporté un granito de arena en el debate. Eso sí, ayudándome del Estatutos de los Trabajadores (ET) de mi país, porque no hay nada inventado y en esta materia casi todo está legislado (Fuente de la imagen: pixabay). 

Por ejemplo, en relación al pacto de exclusividad, es decir, esa prestación de los servicios profesionales laborales en exclusiva, para una sola organización, a cambio de una compensación económica, se encuentra regulado en el art. 21.1 ET: “No podrá efectuarse la prestación laboral de un trabajador para diversos empresarios cuando se estime concurrencia desleal o cuando se pacte la plena dedicación mediante compensación económica expresa, en los términos que al efecto se convengan”. Es un pacto que, a priori, no exige forma escrita, es temporal, con límites de renuncia de derechos y abuso de derecho, y el trabajador puede rescindir la relación con un preaviso de 30 días.

En cuanto al acuerdo de permanencia, esa obligación de persistir en la empresa, durante cierto tiempo a cambio de una contraprestación económica, tras recibir una acordada formación a cargo de la organización, se encuentra reglado en el art. 21.4 ET: “Cuando el trabajador haya recibido una especialización profesional con cargo al empresario para poner en marcha proyectos determinados o realizar un trabajo específico, podrá pactarse entre ambos la permanencia en dicha empresa durante cierto tiempo. El acuerdo no será de duración superior a dos años y se formalizará siempre por escrito. Si el trabajador abandona el trabajo antes del plazo, el empresario tendrá derecho a una indemnización de daños y perjuicios”, si bien, según el art. 50 ET, el trabajador puede solicitar la extinción del contrato por causa justificada.

Y para finalizar, el pacto de no competencia, que en alguna que otra ocasión he firmado y cumplido, es un acuerdo por el que el trabajador se compromete a no competir con su empresa cuando se extinga la relación laboral, a cambio de una compensación económica. Se encuentra legislado en el art. 21.3 ET: “El pacto de no competencia para después de extinguido el contrato de trabajo, que no podrá tener una duración superior a dos años para los técnicos y de seis meses para los demás trabajadores, solo será válido si concurren los requisitos siguientes: a) Que el empresario tenga un efectivo interés industrial o comercial en ello. b) Que se satisfaga al trabajador una compensación económica adecuada”. Obviamente, si el trabajador incumple el acuerdo, tendrá que asumir la preceptiva indemnización por los daños y perjuicios causados.

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