domingo, 5 de febrero de 2017

Bajo el almendro florido

No hace mucho, en el texto “Esta vez en salsa de almendras”, acompañaba una foto de un cesto lleno de almendras, provenientes del almendro que crece en la aspiración a jardín. Pues bien, en el crepúsculo del sábado, visité el almendro florido que habita en la esquina de mi vida, porque me apeteció deleitarme con la imagen de esa “otra nieve de la provincia de Málaga”, a la que hace dos años se referían Luis Mollet y Javier Almellones, para describir los “almendros en flor” que, por estas fechas, confieren al paisaje malagueño un blanco invernal de una belleza para mí difícil de narrar. La foto que acompaña en el encabezado es de la instantánea vespertina que realicé a una de las ramas inundadas de flores.

Apuntan los periodistas que la introducción de este árbol en España se le debe a los fenicios. El caso es que levemente recuerdo su imagen blanca en mi niñez, sí el sabor de su fruto. Por eso, cuando ya de adulto fui consciente de ese manto cándido que, a principios de los años, cubría parte de los Montes de Málaga, me quedé prendado de tal belleza. Termino, transcribiéndote el verso de Antonio Machado, recogido en el poema “La primavera besaba”: Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor -recordé-, yo he maldecido mi juventud sin amor. Te dejo la recitación de Pepe Mediavilla, alojada en Youtube.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel