martes, 30 de agosto de 2016

Manipulación vía Adulación

Escuchaba ayer a los representantes o portavoces de las distintas organizaciones políticas españolas y sus estrategias de balones en el tejado del otro en cuanto a la responsabilidad de las decisiones, detectando un cierto tufillo a presunta manipulación de la masa, vía adulaciones a ésta, del tipo: que si los españoles han decidido, que si han votado, que el pueblo es soberano… Sí, percibí manipulación disfrazada de adulación, como la que actualmente se cultiva en el mundo de las relaciones profesionales y de los negocios en general (Fuente de la imagen: pixabay).

A mí me pasa que, a veces, me cuesta saber si he recibido un piropo, un comentario sincero o, por el contrario, una adulación envenenada. La causa creo se encuentra en lo rápido que actualmente se hacen amigos, bueno, mejor decir contactos, puesto que la confianza que se deposita en un amigo necesita más tiempo para fraguarse que el periodo que transcurre entre la aceptación de una relación profesional y, en algunos casos, la recepción de halagos.

En este mundo que nos toca vivir, con una velocidad de relaciones distinta a la de nuestros padres y abuelos, donde nos medimos por el número de contactos en tal o cual red social virtual profesional, la sinceridad de la que tanto te he escrito en este sitio (“Hipocresía y sinceridad”, “Sinceridad y confianza” o “Estimación sincera”), se despista, es la invitada de piedra o no se la espera porque ha sido desplazada por la adulación. El quid de la cuestión se encuentra en saber separar el grano de la paja, es decir, detectar las palabras sinceras del resto de comentarios falsos y desterrar estos últimos a la papelera virtual.

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