miércoles, 27 de enero de 2016

Mientras sean de los nuestros

Desconcertados andaban ayer varios contactos de perfil conservador ante las últimas noticias sobre la corrupción en mi país (El Mundo, ABC, Diario.es…). Al lado, comentaban otros contactos progresistas que esas noticias nunca son buenas. Varias veces he tratado en el blog sobre esta lacra social en España. Recientemente “El sistema plutocrático español” y “Tentáculos de la plutocracia”. En este último texto te escribía sobre la cleptocracia, esa sistemática malversación de capital, institucionalizando la putrefacción del régimen político de turno. Y ya puestos, por qué no hablar del clientelismo, esa reciprocidad oficiosa de favores a través de la cual, con cargo a fondos públicos y protegido por una masa de relaciones en la que participan medios de comunicación, banca, grupos empresariales… en connivencia, el político deshonesto brinda aquiescencias a otros a cambio de apoyo electoral y político. Curiosamente, el sistema político bipartidista es un caldo de cultivo de esta plaga, que en el ámbito provincial o comarcal se conoce como caciquismo (Fuente de la imagen: pixabay). 

Apuntaba un comensal el dicho “de aquellos polvos estos lodos”, para expresar la idea que esa corrupción realmente está consentida por la sociedad, porque crece en sus entrañas y se alimenta desde los pequeños actos, desaciertos, errores, actuaciones inadecuadas… que se justifican y argumentan, como la pequeña mentira a un proveedor, cliente, trabajador, banco… porque lo sugirió el number one, mandamás, jefe, mando intermedio, maquillamos un curriculum vitae, etc. Poco a poco, ante la repetitividad de esos inocentes episodios censurables, la persona se va inmunizando, habituando, y avanzando hacia cuestiones más graves, acomodando la conciencia en la aceptación y justificación de sus bajezas. De esos polvos de la ciudadanía tenemos estos barrizales de corrupción. Todavía algunos individuos, de distinto color político, se empeñan en justificar esa mierda que nos ahoga con comentarios al estilo mafioso: "no importa que roben, mientras sean los nuestros". Termino con la frase atribuida a Tony Soprano (interpretado por el genial James Gandolfini): “Mi padre estaba en ello, mi tío estaba en ello, mis amigos estaban en ello. Tal vez fuera demasiado vago como para hacer otra cosa”.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel