martes, 31 de marzo de 2015

Poner al zorro a guardar las gallinas

Hace un año, en el post ¿Te da cuen? realizaba un inventario parcial de los textos que, a lo largo de la década y pico que llevo bloggeando, he publicado sobre el fraude y la corrupción en la formación. Pues bien, recientemente (23/03/2015), se publicó en el BOE el Real Decreto-ley 4/2015, de 22 de marzo, para la reforma urgente del Sistema de Formación Profesional para el Empleo en el ámbito laboral. Dada la difusión que se le ha dado, tanto a los borradores como al propio texto definitivo, con tropecientas publicaciones de auto-nombrados “expertos” en ese Real Decreto, opté por no entrar a debate con mi opinión o crítica.

Pero de ese bombardeo masivo de emails y netmails (algunos contactos se pasan tres pueblos), esta mañana extraigo aquellos versados correos de consultoras, gabinetes y otras hierbas aromáticas, que me han sacado de mis casillas y que publicitan lo del principio de tolerancia cero con el fraude, basándose en el establecimiento de distintas tipificaciones de sanciones e infracciones, como las de distraer las subvenciones, falseamiento de documentación o simulación de las ejecuciones de las acciones formativas.

Permíteme que sea pesimista y no me quito la sabia moraleja que te apunté en el post referenciado en el primer párrafo: “poner al zorro a guardar las gallinas”. Como muestra, un botón extraído de la misma introducción: en la Mesa del Diálogo Social, los que han cocinado y coordinado todo el cotarro en las últimas décadas, se permiten declarar que el desarrollo del último acuerdo de formación profesional para el empleo muestra, entre otras debilidades, la deficiente coordinación del conjunto del sistema. Presunta caradura ¡A buenas horas mangas verdes! (por no decir lo de ¡Manda huevos!). 

En síntesis, para no cansarte, transcribo lo que te adelanté en junio de 2014, post ¿Vértices corruptos?: al leer el RD tengo la sensación que presumiblemente se ha reformado el gallinero, pero manteniendo al zorro. Parafraseando la reflexión de Pilar Álvarez y Álvaro Cozar, “todo cambiará para que todo siga igual”, se cambian los “vértices” del presunto triangulo de la corrupción que hasta el momento ha estado formado por las organizaciones empresariales, las sindicales y algunas consultoras sin escrúpulos, sin pararse a pensar que el problema son “los vértices”. En fin. Los vértices del problema o el problema de los vértices (Fuente de la imagen: Wikipedia).

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