domingo, 17 de agosto de 2014

No tan mágica

Durante la rica convivencia de ayer, en torno a unos boquerones fritos, cocinados por Teófilo, maridados con un verdejo frío y, después, unos piononos de Granada en el postre (si quieres acceder a algunas instantáneas, clickea AQUÍ), me acordé de la fórmula mágica para el éxito, del multimillonario Harvey Mackay[1]: “concentración más establecimiento de metas más audacia”. ¡Ah Mackay! ¡Qué sencillo de entender pero no tan fácil de practicar! Ciertamente, mucho sentido común pero también humor ¿no te parece? Pienso que en mi país la fórmula anterior no es clave para alcanzar el éxito.

Tal y como el propio Harvey describe en las tripas del texto referenciado, no existe una sola clave para alcanzar el éxito; éste se puede configurar dentro de un ciclo infinito de destrucción y renovación esencial en el marco de este extraño mundo que nos toca vivir, que premia a los corruptos, defraudadores, mafiosos y cantamañanas y castiga al resto, por lo que la concentración, claridad de metas y determinación, tal vez se configure como una condición necesaria pero, desgraciadamente, no es suficiente ni garantía de éxito. 

En una cosa sí coincido con Mackay: una sola vez no es suficiente para aprender a nadar entre tiburones; se necesita mucha experiencia, tenacidad y constancia. La foto del encabezado corresponde a un trébol de cuatro hojas que recientemente hemos encontrado en el camino y que, según el dicho, costumbre, tradición o "chismorrología" , propiciará el cambio a mejor suerte. Si bien, como decía el del chiste: ¡Madrecita mía, déjame como estaba!

[1] Mackay, Harvey. “Swim with the Sharks Without Being Eaten Alive: Outsell, Outmanage, Outmotivate, and Outnegotiate Your Competition”. Ediciones Harper Business. 2005. Amazon.

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