sábado, 19 de julio de 2014

El lado oscuro

Hace seis años, en el post ¿Necesitamos una Recesión? (y la versión audio: Destrucción Creativa), te trasladaba la opinión de un grupo de economistas, acerca que las recesiones son necesarias para el crecimiento económico. Schumpeter[1] señalaba que esos espacios económicos son procesos de destrucción creativa, en los que se descartan las empresas poco competitivas y acaban con los excesos de prosperidades anteriores, dejando la economía más sana, más saludable. 

En opinión de Richard Foster y Sarah Kaplan[2], los principios de la destrucción creativa, establecidos en los años treinta por Schumpeter, perecieron ante la economía keynesiana. Pero desde hace una década o poco más, se vuelven a recibir estas premisas con los brazos abiertos, porque los mercados de capitales se encuentran en la madurez y las estructuras piramidales en las que se encuentran soportados impiden reinventarse en la misma línea, unido a que las políticas comerciales imperantes exponen a las empresas a la economía global, junto a las entretejidas políticas y normativa nacional e internacional que impiden el desarrollo real de las pymes y micropymes y su posibilidad de jugar en la primera división de la mercadotecnia, reserva de los de siempre. 

Parece que la destrucción creativa sobre la que escribía en 2008, va cogiendo cada vez más importancia, volviéndose impulsora del nuevo orden mundial. Pero tampoco hay que olvidar el lado oscuro, configurado por ese sufrimiento social de las personas a las que se le empujan a salirse del camino, quedándose en los aledaños de éste. Si urgentemente no se construyen vías de incorporación de estos desheredados a la ruta de presunto confort en la que están la mayoría, no sólo fracasará la economía, los mercados o las organizaciones, sino la sociedad en sí (fuente de la imagen: sxc.hu). 

[1] Economics and Sociology of Capitalism, 1991
[2] Richard Foster, Sarah Kaplan. Creative Destruction. Why Companies That Are Built to Last Underperform the Market-And How to Succe. Doubleday 2001

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