sábado, 15 de febrero de 2014

¿Salvaguarda legislativa?

Expresa El Mundo en el editorial de esta mañana, “Un primer paso esperanzador contra la desprotección de los periódicos”, su felicidad con la aprobación ayer por parte del gobierno español, en línea con otros ejecutivos europeos, del proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, normativa que pretende fenecer el presunto sanguijuelismo, vampirismo o parasitismo informativo de Google News y similares, mediante una compensación equilibrada de estas plataformas a los generadores de noticias.

Lo anterior, me ha empujado a reflexionar durante unos minutos sobre el etiquetado desconocido futuro de los periódicos, que no del periodismo. Si es cierto ese vampirismo de las empresas de la Red cosechadoras de información, es evidente que no ayuda a un sector cuya viabilidad es cuestionada desde hace unas décadas, con la aparición, entre otras soluciones comunicativas y tecnologías de la información, de Internet, que planta cara, disputa e, incluso, cuestiona el tradicional papel de intermediario entre la información y el lector o cliente. Me pregunto si esa “compensación equilibrada” de la normativa que se promueve, no abona en realidad la percepción de búsqueda continua de proteccionismo gubernativo, a lo “salvaguarda legislativa”, para seguir languideciendo en el nuevo mundo de la comunicación, a la espera que vuelvan los tiempos pasados de vino y rosas.

Me explico. Con independencia que las plataformas puedan incumplir la ley de Propiedad Intelectual, en cuyo caso habrá que perseguir este tipo de delito, creo que la industria usuaria de rotativas, con disparejo acierto, intenta adaptarse a esta época que nos toca vivir y cuestiono si están aprovechando adecuadamente su, en otros tiempos, oligopolio comunicativo, con el consecuente y suculento rédito económico acumulado en décadas de absoluto poder, para adaptarse al nuevo marco comercial y afrontar retos como el planteado por los nuevos armazones difusores de información o, por el contrario, siguen con la presunta y altercada política “comercial” subvencionada y protectora del gobierno de turno, ya sea por contratación de publicidad, tejemanejes digitales, legislación preservadora, etc. (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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