jueves, 5 de diciembre de 2013

Como el alcoyano

En el post “Adiós y Gracias”, te escribía que alguien me debe querer mucho en el Cielo porque ¡Dios mío! qué de pruebas difíciles me ponen en la Tierra. Apretada semana la que llevo caminada, llena de bretes, aprietos y trances por doquier. Lo que más me entristece son los desencantos que te llevas con algunas personas. Gustosamente les dedicas tiempo profesional, invirtiendo en futuro, y a la vuelta de la esquina, cuando han conseguido lo que buscaban, te ningunean. Por suerte, estás rodeado de buena gente, tanto en lo profesional como en lo personal o íntimo y superas avivadamente esos reveses. En fin. La vida misma.

Por más vueltas que le des, lo que es, es y lo que no puede ser, no puede ser. Conforme vas creciendo, te vas dando cuenta que lo mejor es coger los toros por los cuernos y no evitar el conflicto. Escribe Victor Lipman en Psychology Today, “How to Manage Conflict at Work”, unos consejos sobre el referente, desde aceptar que los problemas son ineludibles, hasta mantener la moral, como el alcoyano, pasando por conservar la calma, contar con toda la ayuda que se pueda disponer o generar y conservar una relación de todo lo acontecido, por si las moscas (Imagen de parte de un dibujo realizado por un peque de siete años, que sirvió de portada al recopilatorio "En el fragor de la batalla"). 

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel