sábado, 19 de octubre de 2013

Corazón partío

Día extraño el viernes. Del cómputo de cosas que viví, te cuento las sensaciones contrapuestas cuando telefónicamente me comentaron una resolución, que eliminaba de un plumazo mi responsabilidad profesional, pasada, presente y futura, ante determinado procedimiento.

Sin embargo, ese regocijo no era completo, puesto que el dictamen dejaba sin efecto las “justas” pretensiones promovidas en la demanda, que por responsabilidad, ética y moralidad tuve que suscitar en su momento. Fíjate que si se hubiera resuelto a favor del argumento defendido, me esperaba un difícil camino de impredecibles consecuencias.

Ahora, con la resolución debajo del brazo, como Pilatos, puedo lavarme las manos cuando pase lo que desgraciadamente va a pasar.  Pero reitero que tengo el “corazón partío”, puesto que si bien profesionalmente me he quitado una patata caliente de en medio, lamento que el camino resuelto por el que corta el bacalao, sea una huida hacia ningún sitio, al aceptarse los razonamientos de la otra parte, basados en dobleces, faltas y brindis al sol.

¿Qué hubiera pasado si mi último informe, desmontando con hechos probados los pretextos planteados, hubiera estado en la mesa pertinente y en el momento adecuado en vez de despistarse en otros cubículos? El tiempo pondrá a cada uno donde le corresponde, pero, mientras tanto, perderán los damnificados del proceso. Como dice una amiga: “La Vida misma” (Fuente de la imagen: sxc y elaboración propia).

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