sábado, 6 de abril de 2013

Decrecimiento

Lo siento por las amistades con las que había quedado ayer por la tarde, pero se me fue la olla y el tiempo en clase universitaria, disfrutando, como un guarro en un charco, de esos momentos. Hay profesores que se regocijan impartiendo y eso es muy bueno para el alumnado, aunque hagan saltar los relojes y crispar los nervios del servicio de mantenimiento docente.

Cambiando de tema, ya previo a la visita a Morfeo y entre cabezada y cabezada, capté el concepto “decrecimiento” en el especial de “Al rojo vivo” de la Sexta.  Es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular controlada de la producción económica, con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos (Fuente wikipedia).

Ciertamente, cojo el ascensor para bajar los tropecientos pisos donde se encuentra el ático en el centro de la city (londinense, neoyorquina, madrileña, …, incluso malagueña), luego me monto en el carro (coche, automóvil, moto) para ir al gimnasio, donde me tiro media hora simulando subir escaleras. ¡Pero por qué no me he bajado las escaleras de mi del edificio y, al menos, me he ido trotando al gimnasio para hacer sólo aquellos ejercicios que no los pueda hacer ejecutar de forma cotidiana!

Claro, será porque el decrecimiento rechaza el objetivo de crecimiento económico en sí del liberalismo y el productivismo y yo soy un progre y lo de subir y bajar escaleras es de otra casta social ¡Tontolaba es lo que soy! Según Serge Latouche, el decrecimiento insiste en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento. Hay quien dice que en vez de decrecimiento, habría que hablar de "acrecimiento",  como "ateísmo". En cuanto a la imagen del activista decrecedor o la decrecedora, algunas organizaciones por el decrecimiento han adoptado como logo el caracol, en referencia a las palabras de Iván Illich sobre la "Lógica del Caracol" (fuente de la imagen: sxc.hu).

En síntesis, mientras sigo cuidando las lechugas, los tomates y las habichuelas del huerto que he puesto en la aspiración a jardín, deberé reflexionar sobre la bioeconomía y el postdesarrollo,  a lo “objetor de crecimiento”, que indudablemente está implicando un enfoque radical del uso de los recursos disponibles en este cambio de época que me toca transitar.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel