martes, 26 de marzo de 2013

Justipreciarme en el espejo

El riesgo que corro cuando voy acumulando experiencia, formación, conocimiento, se me presuponen habilidades y saber hacer en tal o cual tarea, proceso o actividad y, por derivación, tengo menos personas por arriba, jefes, y dependiendo del proyecto, más personas por debajo, subordinados, es que las congruencias de recibir retroalimentación franca, limpia, honorable, decente, se reducen bastante.

Para contrarrestar ese peligro o inseguridad, procuro mirarme en el espejo, al menos una vez a la semana (el viernes por la mañana puede ser un buen día y momento), procurando criticarme y justipreciarme, cuestionándome todo mientras miro fijamente a los ojos, sin trampa ni cartón, comprobando si estoy en sintonía con mis acciones, mis propósitos y los designios del camino por el que quiero transitar (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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