viernes, 18 de enero de 2013

Puerta a la esperanza

Corría un frío día de finales del invierno del año 1995. Acompañándome el alba, estaba hojeando unos expedientes, sentado en una marquesina de autobús en un extrarradio de Málaga (España), esperando a Juan para dirigirnos a Sevilla a una reunión en la Dirección General de Formación.

Ejercía de Secretario General en Cecap Andalucía Facep y Juan de presidente de esta federación andaluza de centros de estudios privados. Cuando llegamos a Sevilla, entrada la mañana, caí en la cuenta de haber dejado los expedientes en la parada de autobús. ¡Tierra Trágame!

Recuerdo el ánimo del presidente (Gracias). Llamamos a la Federación por si alguien había contactado. También, el presidente dio instrucciones al personal de una de sus entidades de formación más cercanas al punto del extravío para que se pasaran a echar un vistazo.

Finalmente, el legajo fue encontrado por una buena persona que, si no me falla la memoria, lo dejó en el Centro de Estudios Keops-Kefren.

Te lo cuento porque ayer me acordé de esta vivencia. En la tarde del miércoles, salí de una reunión que había tenido con un técnico de una administración pública, tirando de un carrito con tres carpetas AZ repletas de documentación original.

Mientras caminaba hacia el automóvil, aparcado a unos escasos doscientos metros, atendí una llamada telefónica. Cuando llegué al coche caí en la cuenta que me faltaba una carpeta. ¡Tierra Trágame!

Anduve y desanduve el camino por lo menos cinco veces, pero el AZ no aparecía por ningún sitio. Desesperado, me dirigí a la comisaría de policía a poner la preceptiva denuncia por extravío. Me tranquilizaron las amables palabras de la autoridad competente que me atendió:  “Tenga confianza: Lo más probable es que aparezca, ya lo verá”.

Frase similar es la que me trasladó telefónicamente mi superior jerárquico en ese proyecto. Avanzada la tarde, volví al hogar, dándome cuenta que no había almorzado, ni ganas tenía.

Ya, más sosegado, pensé que, al menos, el técnico había realizado su trabajo de verificación de todos los originales, soportes documentales de la justificación económica de un proyecto y disponía de copia de ellos.

Ayer me dieron la buena noticia. Una señora había llamado diciendo que tenía una carpeta con documentación de la institución, que había sido encontrada por su hijo y la policía le había dado el número de teléfono de contacto.

Todavía tengo que pagar la botella de vino de Málaga y la caja de pasas, también de Málaga, que solicité se le hiciera llegar a esta buena persona. Pero por muy buenos que sean esos productos, que lo son, es impagable su acción.  Muchísimas Gracias. 

Nuevamente, se abrió una puerta a la esperanza en mi corazón en pro de un mundo distinto, mejor. Si puedes, recarga pilas en este fin de semana (Fuente de la imagen: sxc.hu).

2 comentarios :

  1. El gran problema es que decir economía responsable y políticos en una misma frase es una seria contradicción. Al político no le interesan los efectos de acciones a largo plazo, el populismo es para ellos la meta pues así logran mantener su asiento.

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  2. Gracias, Rodolfo, por tu visita, aportación y crítica.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel