martes, 24 de julio de 2012

Inocente rana

Dice la fábula, la historia o la cultura popular, que si metes una rana en una cazuela con agua hirviendo, saltará al momento.

Pero si la introduces en el agua a temperatura ambiente y después vas incrementando paulatinamente el calor del líquido, el anfibio se irá adaptando a la nueva temperatura hasta que sucumba cocido.

Creo que la sintomatología de la rana escaldada es la que estamos padeciendo. El pueblo llano español es la rana que se está cociendo lentamente en el caldo de la crisis, mientras los mercados van aumentando la temperatura financiera.

Por ejemplo. Hace unos meses, nos desesperábamos con la prima de riesgo rozando los trescientos puntos básicos.

Sin embargo, ayer llegó a marcar 642 ¡Y todos tan panchos! Vamos adaptándonos de forma imperceptible a cada nuevo acontecimiento o hito que guisa el descomunal cocido donde dormiremos por siempre escaldados, si no despertamos y saltamos.

Como cuando vamos cogiendo gramos de grasa y asimilando cómodamente al continuo avance de nuestro peso corporal, nos adaptamos a cada variación de la temperatura económica, asimilando los nuevos índices, primero con vacilación y luego con desembarazo.

¿Qué hacer? Configurar una perspectiva de los resultados que queremos obtener y trabajar por conseguirlos. Y recuerda que parte de la solución se encuentra dentro de ti (fuente de la imagen: gifanimados.com). 

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