viernes, 29 de junio de 2012

El saborcillo final

Aunque no lo parezca, dependiendo de cómo se finaliza la jornada laboral, el descanso y el enfoque para el siguiente día serán de una forma u otra.

Cuando padezco una agenda muy ajustada o densa, intento llegar a la ejecución de la última anotación o trabajo, de la mejor manera, es decir,  con saborcillo, para llevarme una buena impresión a casa.

Utilizo algún truco, no para engañarme a mí mismo, sino para salir con buen rollo del trabajo.

Por ejemplo, organizo la lista de actividades profesionales para acometer lo más complicado o problemático al principio de la mañana, a lo “primero lo primero”, de Covey.

También, antes de picar billete, me viene bien cambiar impresiones con los colaboradores/as sobre aspectos positivos del trabajo, que seguro siempre los hay.

En todo caso, procuro dejar alguna tarea buena, regocijada o distraída para el final de la jornada laboral, aunque sea pequeña o aparentemente insignificante.

El regusto con el que termino, sumará a la hora de afrontar el descanso y los temas personales.

Si puedes, recarga pilas en este fin de semana (fuente de la imagen: sxc.hu).

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