miércoles, 25 de enero de 2012

Empatía, conocimiento e inspiración

Ayer almorcé con un contacto, empresario del sector de la formación y las telecomunicaciones. El hombre huye de todo lo que suene a consultoría.

Y tiene su explicación. Durante la última década ha gastado un nada desdeñable porcentaje de su presupuesto en esos servicios profesionales externos.

Y las preguntas que se hace ¿Para qué? ¿Qué ha conseguido? ¿Cuál ha sido la calidad de las lecciones y dictámenes recibidos?

Y tanta reorganización, auditoría interna, planificación, … y se encuentra igual o peor que antes.

Y desde el año pasado, ha reducido drásticamente a los colaboradores externos, incluyendo los staff fiscal y laboral, incorporando en nómina a profesionales y asumiendo su plantilla las actividades antaño subcontratadas.

Y esta estrategia se ha notado positivamente en la ejecución presupuestaria del último ejercicio económico cerrado.

Y me zampó lo que verdaderamente necesitaba: alguien empático con su negocio, que le ofrezca conocimiento técnico y pertinente, inspirado y a precio competitivo para promover valor en su organización, ya sea generando ingresos o ajustando costes.

Y si esa necesidad se la cubre un consultor externo, pues lo contrata, pero si lo que se encuentra es con una firma cantamañanas de presuntos servicios integrales con más de lo mismo y a lo "qué guapos somos y qué tipos tenemos", pues no pierde el tiempo.

Y le agradecí su sinceridad y confianza en el traslado de su reflexión, deseando estar a la altura profesional que su institución necesita (fuente de la imagen: stock.xchng).

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