![]() |
| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
Para el niño era un espectáculo precario y, a la vez, fascinante. Las ramas, ya de por sí inclinadas por la fuerza del viento, se balanceaban bajo el peso de los animales que, con una agilidad sorprendente y aprovechando esos puentes de vida, saltaban de un árbol a otro. Un movimiento en falso significaba el final. A pesar de todo, lograban su objetivo, formando una procesión que se extendía de chopo en chopo, hasta desaparecer de mi vista, engullidos por el hostil panorama.
