miércoles, 18 de enero de 2012

El conjurado y el cabezón

Fuente de la imagen: RichardsDrawings en pixabay
Escribimos mucho sobre los atributos de los líderes, pero poco o nada sobre el perfil de los colaboradores de estos guías empresariales o institucionales. Ayer, mientras esperaba que me atendiera un empresario, tuve tiempo de observar a parte de su equipo y reflexionar sobre las siluetas profesionales de sus miembros. 

Recordé lo que hace unos años leí en una revista sobre este tema (no me acuerdo ni del título de la publicación ni del nombre del autor del artículo). Se catalogaban a los miembros del equipo dependiendo de sus características psicosociales y en función de su implicación con el trabajo. El perfil más comprometido creo era el conjurado o revolucionario, aquél que dedica mucho tiempo y se siente ávido de manifestar su respaldo o su negativa.

Luego estaban los concurrentes, es decir, aquéllos que se comprometen a dedicar parte de su tiempo al proyecto, profesando cierto interés. ¡Cómo olvidar a los tozudos o cabezones! Raza de colaboradores que estarían preparados para sumergirse con el proyecto y, si hace falta, tirar al líder por la proa. También, pululaban los individualistas, que dependiendo de su interés personal, se implican más o menos.

Finalmente, estaban los cerrados en sí mismos[1], que presumiblemente son insensibles al proyecto y pasan de él, encerrados en sí mismos (fuente del dibujo stock,xchng). Imagen incorporada posteriormente; fuente: RichardsDrawings en pixabay. Texto modificado con posterioridad.
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[1] He utilizado el contexto de la definición en la que trabajaban algunos miembros de la Real Academia de la Lengua (RAE), que lo definía como “trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados”. Obviamente, coincido con aquellas corrientes de pensamientos que tienden a entenderlo como que sí mantienen el contacto y la comunicación, pero de una manera especial distinta a la de las personas que lo rodean, por eso me tomé la licencia de incorporar el término "presumiblemente". Nota incorporada posteriormente.