domingo, 18 de abril de 2010

Histeria renegociadora

¡Uf! La carrera de Fórmula 1, Gran Premio de China, en la Sexta, está al rojo vivo. La dejo un momento para redactarte el post. Como no tengo abuela ni boca prestada, te diré que en ciertos círculos disfruto de la relativa fama de decente negociador, comercial y diplomático. Ayer me lo recordó un familiar, cuando torpemente intercedía en un conflicto doméstico. Egos subconscientes y bromas aparte, desde unas décadas creo que soy consciente de algunas de mis limitaciones. Como sabes, una de estas barreras, hace veinticinco años, era mi pánfila expresión y comunicación, lo que impedía despuntar en las relaciones comerciales. Precisamente, la detección de ese desajuste, me hizo centrar los esfuerzos en superarlo. Hoy no soy un fuera de serie en esta lid, pero sí estoy a años luz del perfil que regentaba en los años ochenta del siglo pasado.

Llegar a acuerdos comerciales, todos podemos, pero que ganen las dos partes, ya es más difícil. Ahora bien, lo que aprendo de personas que para mí son maestros de la negociación, es que debemos ser proactivos, siempre tener presente “ganar ganar”, ponerte en el lugar del otro. La profunda crisis que estamos padeciendo genera la histeria por re-negociarlo todo, desde las lógicas operaciones importantes, hasta la compra de un bolígrafo. Si pudiéramos estudiar a posteriori cada una de estas gestiones, evaluaríamos cuestiones como qué estamos comercializando realmente, cuál es la bondad económica del precio fijado o qué correlaciones, sinergias y asociaciones se han aplicado y generado.