viernes, 17 de julio de 2009

Déspota y Podrido

Fuente de la imagen: pscallelay en pixabay
"La crisis lo ha convertido en un déspota y en un podrido". Así me justificaba ayer un grupo de ex-colaboradores, las acciones de un conocido empresario de ámbito local. No dudo que la actual situación económica, financiera y social tensaría los nervios de cualquier persona al frente de una empresa, pero de ahí a que enigmáticamente, de la noche a la mañana, se convierta en un monstruoso ser, es difícil de entender. Creo que este tipo de perfiles contienen graves defectos de personalidad que hábilmente fueron escondidos en las épocas de bonanza, en la selección al puesto o en otros ámbitos sociales (ver post Los caballeros blancos), fallas que difícilmente son detectadas, incluso por una excelente consultoría en selección de personal o cazatalentos. 

Por otro lado, apuntaba en el post Pastor y porquero, que nos enseñan en caros cursos de escuelas de negocios que con un maquillaje excesivo, unos modales aprendidos y unos ángulos bien escogidos podemos eliminar o, al menos, retrasar sobremanera la detección de la verdadera cara de ese mono que llevamos dentro. No obstante, en la observación del día a día de estos presuntos "engendritos del mal", se detectan señales que pueden orientarte sobre el verdadero lado obscuro. Por ejemplo, diseño de proyectos faraónicos sin pensar en cómo se van a desarrollar o ejecutar, enfoques gerenciales muy breves o fugaces, evaluación del desempeño basado sólo en cifras, desprecio de las visiones de largo recorrido, obsesión por la fama, el poder y la riqueza, etc. Que descanses este fin de semana (imagen de "El tirano", fragmento de la "Alegoría del mal gobierno" por Ambrogio Lorenzetti, Palazzo Pubblico de Siena, 1338-1340; fuente: Wikimedia Commons). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: pascallelay en pixabay.