viernes, 24 de enero de 2003

Enriquecer y concretar

Todo diseño organizativo empresarial que se reelabore, más que un trabajo de reconfiguración, debe ser un esfuerzo por enriquecer y, sobre todo, concretar la parte positiva de los enfoques formales o informales que existan previamente. Además de recoger las descripciones de los procesos, los puestos y las funciones principales, el proyecto de organización debe implicar e influir a las actividades del equipo de profesionales que rodean a la Dirección General, con el objetivo genérico de ofrecer un óptimo servicio y una repercusión favorable en los beneficios económicos y sociales.

Las palabras responsabilidad, delegación, planificación, coordinación, motivación y control son esenciales en este proceso. Responsabilidad enfocada hacia la realización eficiente del trabajo, analizando los hechos y tomando decisiones que inciten a la acción. Que duda cabe que esta responsabilidad tiene que ir acompañada de autoridad de manera proporcional al deber que tiene cada sujeto de rendir cuentas. Por otro lado, es necesario delegar en otras personas la participación en los juicios y decisiones para determinar los objetivos específicos, el seguimiento de determinadas operaciones y el control de las actividades de los sujetos que llevan a cabo estos procesos.

Planificación y control en el sentido de formular políticas a seguir, estudiar las tareas, elección de los sujetos, concretar las responsabilidades de las personas implicadas y vigilancia de todo el proyecto, detectando y corrigiendo posibles desviaciones entre lo planificado y lo realizado. La máxima productividad y rentabilidad de cualquier proceso, por sencillo que sea, sólo puede alcanzarse si existe una motivación y una actividad coordinada entre los distintos componentes directivos. Por último, las personas son el ingenio y el talento estratégico más importante y la eficacia humana es una calidad apreciada tanto a nivel individual como, sobre todo, de equipo. 

Ya es conocido, y cualquier tratado teórico o práctico lo recoge, que la clave de un buen trabajo en equipo, cuando sea necesario esta figura grupal, se encuentra constituida, ante todo, por la preocupación por los demás, la valoración de todos los tipos de problemas y su resolución. La preocupación por los demás se manifiesta en la confianza y el apoyo mutuo, la voluntad de cooperar, asegurando así la comprensión, la comunicación abierta y el respeto. Pongámoslo en práctica. (Formato de texto mejorado con posterioridad; imagen incorporada en 2012, fuente: sxc.hu).