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miércoles, 27 de mayo de 2026

RHYMA 2026-2027: Tras la huella de la sostenibilidad

Fuente de la imagen:  parte del cartel del máster RHYMA Edición 2026/2027
Es un placer compartir contigo que el profesor Dr. Matías Mudarra Martínez, coordinador del Máster Universitario en Recursos Hídricos y Medio Ambiente (RHYMA) del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga, me ha hecho llegar la información detallada sobre la próxima edición de este prestigioso programa, en el cual tengo el honor de participar como docente en legislación ambiental aplicada a los recursos hídricos. Nos encontramos ante la 19ª edición correspondiente al curso 2026/2027, un hito que consolida definitivamente la trayectoria de un título oficial de posgrado que inició su andadura en el curso 2008/2009 y que se encuentra plenamente inscrito en el Registro de Universidades, Centros y Títulos. Este máster destaca por su longevidad, pero, sobre todo, por una calidad académica excepcional, avalada por reconocimientos de calado internacional como su contribución activa al Programa Hidrológico Intergubernamental (PHI) de la UNESCO y su histórica colaboración con Naciones Unidas en acciones por el agua. El objetivo central del programa es dar una respuesta rigurosa a la creciente demanda de profesionales altamente especializados en la gestión sostenible del agua, un recurso estratégico y cada vez más escaso. Para ello, el RHYMA ofrece una formación avanzada en el funcionamiento de los sistemas acuíferos y técnicas de evaluación y protección hídrica, siempre bajo una premisa de compatibilidad absoluta con la preservación del medio natural y el desarrollo sostenible.

La docencia, que se imparte de forma completamente presencial en el moderno Edificio de Investigación Ada Byron de la Universidad de Málaga, se caracteriza por un enfoque eminentemente práctico y multidisciplinar. Con una oferta limitada a 20 plazas, se garantiza una enseñanza personalizada donde los estudiantes —procedentes de disciplinas como Geología, Ciencias Ambientales, Biología o diversas Ingenierías— disponen de recursos de vanguardia, incluyendo laboratorios especializados, herramientas de simulación mediante máquinas virtuales y un potente campus virtual. El plan de estudios de 60 créditos ECTS está estructurado en módulos que abarcan desde las bases conceptuales y técnicas de muestreo hasta la legislación y economía del agua, destacando especialmente las prácticas de campo por la provincia de Málaga y zonas limítrofes, las cuales permiten la aplicación directa de los conocimientos en escenarios reales. Además, la conexión con el mundo laboral es uno de sus pilares fundamentales, contando con más de sesenta convenios con empresas e instituciones de prestigio para la realización de prácticas externas y Trabajos de Fin de Máster. Con una tasa de éxito del 87% y una proyección internacional que sitúa a sus egresados en puestos de relevancia en países como Alemania, Estados Unidos o Australia, participar en esta nueva edición del Máster RHYMA representa una oportunidad inmejorable para formar a la próxima generación de líderes en la investigación y gestión de los recursos hídricos.

viernes, 17 de abril de 2026

Garantía Verde

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
El medio ambiente es un recurso importante y la democracia, el poder del pueblo español, exige que sea protegido. Históricamente, tras un derrame o un accidente, muchas veces los costes de la recuperación recaían sobre la ciudadanía. Para evitar esta situación y cumplir con el mandato constitucional de reparar el daño causado, la normativa española estableció un principio fundamental: "quien contamina, paga". Ésta no es solamente una declaración moral, es un mandato legal firme. A través de la Ley 26/2007 (M. Velasco, 2009)[1], se creó un sistema de responsabilidad administrativa, objetiva e ilimitada, en el sentido de que, para las actividades consideradas más peligrosas (enumeradas en el Anexo III), la responsabilidad recae sobre la persona operadora sin necesidad de probar culpa, dolo o negligencia, y la obligación de reparación es total, cubriendo todos los costes necesarios. La finalidad de este régimen es garantizar que los recursos naturales dañados regresen a su "estado básico," es decir, al estado en el que se habrían encontrado si el daño nunca hubiera ocurrido.

Es importante entender a qué se aplica esta protección. La legislación referenciada se enfoca específicamente en daños graves a recursos naturales concretos, dejando de lado los daños tradicionales a bienes privados o a las personas[2]. Los recursos protegidos incluyen las aguas (superficiales, subterráneas, costeras y de transición), las especies silvestres y sus hábitats, la ribera del mar y de las rías y el suelo (si la contaminación es tan grave que supone un riesgo significativo para la salud humana o el medio ambiente). El ordenamiento jurídico opera dando una gran prioridad a la prevención. Cualquier persona operadora de cualquier actividad económica tiene el deber de adoptar medidas preventivas sin demora si existe una amenaza inminente de daño, y debe tomar medidas de evitación si el daño ya ha comenzado. Por ejemplo, si una compañía minera detecta un fallo estructural en el sistema de contención de residuos que podría contaminar un río cercano, tiene la obligación inmediata de detener la fuga y comunicar la amenaza a la autoridad competente.

Si el daño ocurre, la reparación no es una simple multa o indemnización económica a la ciudadanía. El proceso de reparación busca la restitución ecológica completa a través de tres tipos de medidas: la reparación primaria (restaurar el recurso dañado a su estado original), la complementaria (si no se puede restaurar completamente el recurso original, se crean recursos equivalentes en otro lugar, por ejemplo, restaurando un humedal alternativo) y la compensatoria (compensar las pérdidas de servicios ambientales durante el tiempo que dura la recuperación). Para calcular estas medidas adicionales, se utilizan criterios técnicos de equivalencia recurso-recurso o servicio-servicio, que aseguran que lo que se crea tiene el mismo tipo y calidad que lo que se perdió. Para asegurar que las empresas siempre tengan los medios económicos para financiar esta reparación ilimitada, se exige a las operadoras de actividades más riesgosas (Anexo III) la constitución de una garantía financiera obligatoria. Esta garantía puede ser un seguro, un aval bancario o una reserva técnica.

La cuantía de esta garantía se calcula a partir de un Análisis de Riesgos Medioambientales (ARM) específico para la actividad, que identifica escenarios accidentales y estima el coste de la reparación primaria[3], es decir, se obliga a las empresas a tener un colchón económico suficiente antes de que ocurra el desastre. Existen exenciones a esta obligación para aquellas actividades con un riesgo de reparación bajo[4] o para aquellas que, teniendo un riesgo moderado[5], acrediten la adhesión permanente a sistemas de gestión ambiental de calidad. Finalmente, es la Administración pública (AP)[6] quien tiene la potestad de ejecutar la ley. Si la persona operadora incumple sus deberes de prevención, evitación o reparación, la AP puede actuar directamente, llevar a cabo las medidas necesarias[7] y luego exigir el pago de todos los costes incurridos a la persona responsable[8]. Éste es un sistema integral que busca proteger activamente el entorno, poniendo el peso económico de la restauración directamente sobre las personas operadoras de las actividades que generan el riesgo.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2009). Responsabilidad Medioambiental en España. Sitio Gestión empresarial. Visitado el 17/4/2026.
[2] Salvo que estos últimos sean simultáneamente un recurso natural.
[3] Con un límite máximo de cobertura de 20 millones de euros. 
[4] Por ejemplo, inferior a 300.000 euros.
[5] Entre 300.000 y 2.000.000 de euros.
[6] Generalmente las comunidades autónomas.
[7] Ejecución forzosa.
[8] Para lo cual dispone de un plazo de cinco años desde que terminó la ejecución o se identificó a la persona responsable.

viernes, 20 de marzo de 2026

Guardianes de lo Invisible: El Futuro de los Acuíferos

Fuente de la imagen: mvc realizada con la herramienta Notebook
El agua que fluye bajo los pies, aunque no la veamos, es una de las mayores riquezas naturales de España, ya que cubre aproximadamente el setenta por ciento del territorio y actúa como un salvavidas para el abastecimiento y el campo durante los periodos de sequía (López y Vargas, 2020). Legalmente, este recurso no pertenece al dueño de la finca donde se encuentra, forma parte del "dominio público hidráulico", lo que significa que es un bien de todos gestionado por el Estado bajo el principio de que el agua es un recurso único que debe subordinarse al interés general (BOE, 2001). Desde la entrada en vigor de las normativas europeas en el año 2000, el enfoque de las leyes españolas ha cambiado: ya no se trata solamente de extraer agua para la economía, el quid de la cuestión se encuentra en asegurar que todas las masas de agua alcancen un "buen estado" (Directiva 2000/60/CE), lo que obliga a las autoridades a vigilar que no se saque más agua de la que la naturaleza puede reponer mediante la lluvia y a proteger la limpieza de los acuíferos, evitando que se contaminen por el uso excesivo de fertilizantes en la agricultura o por vertidos industriales que pondrían en riesgo nuestra salud y la de los ecosistemas (Velasco, 2023; RD1514/2009; MITERD, 2021).
Fuente de la imagen: Protección de las Aguas Subterráneas. Sitio Economía Sostenible (M. Velasco, 2023)
A pesar de contar con un sólido escudo legal, la gestión de este "tesoro invisible" se enfrenta a grandes retos, como la falta de datos exactos sobre cuánta agua se gasta realmente en muchas zonas rurales. Por esta razón, las reformas del ordenamiento jurídico español introducen la digitalización obligatoria para que los consumos se informen de manera electrónica y transparente, eliminando la antigua y lenta gestión basada en el papel (BOE, 2023). Estas reglas también ponen el foco en la seguridad ambiental, exigiendo el sellado de pozos abandonados que, si se dejan abiertos, funcionan como túneles que llevan la contaminación de la superficie directamente a las reservas profundas (BOE, 2023). Pero la ley no funciona sola; el éxito real depende de la "gobernanza colaborativa", donde los propios usuarios se organizan en comunidades para vigilar el estado de su agua y decidir juntos cómo repartirla de forma justa (López Gunn y Vargas Amelin, 2020). Este sistema de gestión compartida ha demostrado ser la herramienta más eficaz para frenar la sobreexplotación en zonas críticas, en el sentido de que el agua es un patrimonio inalienable que debemos cuidar entre todos para que nunca deje de ser el motor de nuestra vida (Embid Irujo, 2021).
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Bibliografía
BOE. (2001). Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas. Boletín Oficial del Estado.
BOE. (2023). Real Decreto 665/2023, de 18 de julio, por el que se modifica el Reglamento del Dominio Público Hidráulico. Boletín Oficial del Estado.
Directiva 2000/60/CE. (2000). Directiva por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas. Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea.
Embid Irujo, A. (2021). El agua como bien de dominio público: inalienabilidad y mercado de derechos de uso en España. Universidad de Zaragoza.
López Gunn, E., y Vargas Amelin, E. (2020). La gobernanza del agua subterránea y la seguridad hídrica en España. Estudios sobre la Economía Española, FEDEA.
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico [MITERD]. (2021). Guía para la evaluación del estado de las aguas superficiales y subterráneas. Dirección General del Agua.
Real Decreto 1514/2009. (2009). Real Decreto por el que se regula la protección de las aguas subterráneas contra la contaminación y el deterioro. Boletín Oficial del Estado.
Velasco-Carretero, Manuel (2023). Protección de las Aguas Subterráneas. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 20/03/2026.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Fábricas que respiran

Fuente de la imagen: realizada por mvc con la herramienta Notebook
La ecología industrial incita a imaginar un mundo donde las fábricas no funcionen como islas aisladas que solamente consumen y desechan; por el contrario trabajen como un ecosistema vivo donde la basura simplemente no existe: Roundput: Cierre ciclos industriales siglo XXI (M. Velasco, 2022). En la economía tradicional, solemos seguir un camino lineal: extraemos recursos de la tierra, fabricamos productos y, al final, los tiramos, lo que genera un impacto ambiental devastador (Cervantes Torre-Marín et al., 2009). Pero este nuevo enfoque propone imitar a la naturaleza, donde el desecho de un organismo se convierte en el alimento de otro. A este concepto de reciclaje total y aprovechamiento de la energía se le conoce técnicamente como "roundput", una idea que busca que los materiales circulen constantemente dentro del sistema industrial en lugar de terminar en un vertedero (Gibbs y Deutz, 2007). Cuando dos o más empresas se ponen de acuerdo para intercambiar sus sobras —por ejemplo, cuando el vapor sobrante de una planta eléctrica se usa para calentar una fábrica de alimentos—, estamos ante lo que los expertos llaman "simbiosis industrial", una colaboración que ahorra dinero y protege el planeta (Cervantes Torre-Marín, 2012).
Fuente de la imagen: realizada por mvc con la herramienta Notebook
Para que esta visión se convierta en realidad, poco a poco se han creado los denominados Parques Eco-Industriales, que son como comunidades de negocios diseñadas específicamente para compartir recursos de forma inteligente y masiva (World Bank, 2021). Uno de los puntos más fascinantes es la "cascada de energía", un sistema donde el calor que una industria ya no necesita no se deja escapar por la chimenea, sino que se captura y se distribuye a través de una red de tuberías hacia otros vecinos que necesitan temperaturas más bajas para sus procesos (World Bank, 2021). A pesar de lo bien que suena, implementar estos sistemas no es sencillo; existe lo que los investigadores llaman una "brecha de implementación", ya que a menudo las leyes son muy rígidas o las empresas no confían lo suficiente entre sí para depender de los residuos del vecino (Gibbs y Deutz, 2007). Por eso, el éxito de estos parques depende de ir más allá de lo que pide la ley, un compromiso de excelencia conocido como "Compliance Plus", donde la industria deja de ser una amenaza para convertirse en una aliada del medio ambiente y la sociedad (World Bank, 2021). Fuente de las imágenes: mvc utilizando la herramienta Notebook.
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Bibliografía
Cervantes Torre-Marín, G. (s.f.). Ecología Industrial: innovación y desarrollo sostenible en sistemas industriales. Sostenibilidad Tecnología y Humanismo, 59-78.
Cervantes Torre-Marín, G., Sosa Granados, R., Rodríguez Herrera, G., & Robles Martínez, F. (2009). Ecología industrial y desarrollo sustentable. Ingeniería Revista Académica, 13(1), 63-70.
Gibbs, D., & Deutz, P. (2007). Reflections on implementing industrial ecology through eco-industrial park development. Journal of Cleaner Production, 15(17), 1683–1695. 
Velasco-Carretero, Manuel (2022). Roundput: Cierre ciclos industriales siglo XXI. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 11/3/2026.
World Bank. (2021). International Framework for Eco-Industrial Parks (Versión 2.0). Washington, DC: World Bank.

viernes, 6 de marzo de 2026

Del Desperdicio al Recurso: La Nueva Vida de la Basura

Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
La forma de vivir actual nos ha convertido en lo que los expertos denominan una «sociedad del desperdicio», donde el ritmo al que compramos y tiramos objetos es mucho más rápido de lo que la naturaleza puede soportar (Makarichi et al., 2018). Durante décadas, hemos seguido un modelo lineal de "usar y tirar" que agota los recursos naturales y genera montañas de residuos que terminan contaminando el suelo y el agua (MITECO, 2020). Para darnos una idea de la gravedad, se estima que en España necesitaríamos más de dos veces y media nuestro territorio solamente para obtener los materiales que consumimos y absorber los desechos que generamos (MITECO, 2020). Frente a esta crisis, ha surgido el concepto de economía circular, que propone que los objetos no mueran al ser desechados y que vuelvan a entrar en el ciclo de producción, en modo renacimiento energético de los residuos (M. Velasco, 2021). En este nuevo enfoque, la basura deja de ser algo sin valor para convertirse en una fuente de materiales y, sobre todo, de energía (Zaman, 2010). Es un cambio de mentalidad hondo: pasar de ver el cubo de la basura como un problema de higiene a verlo como una reserva de recursos estratégicos para el futuro. Para lograr esta transformación, la tecnología ha evolucionado de forma sorprendente. 
Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
Lo que antes eran simples hornos para quemar basura y evitar enfermedades, hoy son plantas de alta tecnología capaces de generar electricidad y calefacción para barrios enteros (Makarichi et al., 2018). Si bien enterrar la basura en vertederos ha sido la opción más barata durante mucho tiempo, los estudios demuestran que esta práctica es peligrosa a largo plazo porque ocupa demasiado espacio y emite gases que calientan el planeta (Zaman, 2010). En cambio, los sistemas modernos de valorización energética aprovechan el calor de los residuos para producir vapor y energía de manera mucho más eficiente y limpia que los métodos antiguos (Makarichi et al., 2018; Zaman, 2010). Pero el objetivo final no es solamente tener mejores máquinas para quemar residuos, consiste en generar cada vez menos basura. España se ha propuesto como meta para el año 2030 reducir la generación de residuos en un 15% y mejorar drásticamente la eficiencia en el uso del agua y los materiales (MITECO, 2020). Al final del día, el éxito dependerá de nuestra capacidad como ciudadanía para separar correctamente en casa y de la voluntad de las industrias para diseñar productos que duren más y sean fáciles de reciclar, permitiéndonos vivir bien sin agotar el planeta (Makarichi et al., 2018; MITECO, 2020).
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Bibliografía
Makarichi, L., Jutidamrongphan, W., y Techato, K. (2018). The evolution of waste-to-energy incineration: A review. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 91, 812–821. https://doi.org/10.1016/j.rser.2018.04.088
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. (2020). Estrategia Española de Economía Circular: España Circular 2030. Gobierno de España. https://www.miteco.es
Velasco-Carretero, Manuel (2021). Renacimiento Energético de los Residuos. Sitio Economía Sostenible. Visitado el
Zaman, A. U. (2010). Comparative study of municipal solid waste treatment technologies using life cycle assessment method. International Journal of Environmental Science and Technology, 7(2), 225-234.

miércoles, 4 de marzo de 2026

El Ciclo del Buen Vivir

Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
El país de Ecuador inició hace unos años una transformación profunda para dejar atrás el viejo hábito de "extraer, producir y botar" (M. Velasco, 2003), un modelo lineal que está agotando los recursos de nuestro planeta a un ritmo alarmante. Este cambio de paradigma (M. Velasco, 2017) se conoce como "economía circular" (M. Velasco, 2003), un sistema que, en lugar de generar basura, busca que los materiales e insumos se mantengan en uso el mayor tiempo posible, imitando los ciclos perfectos de la naturaleza (M. Velasco, 2017), donde el desperdicio no existe (MPCEIP & GIZ, 2021). Para que esta transformación no sea solamente una aspiración teórica, el país aprobó en 2021 la Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva (M. Velasco, 2024), que establece un marco legal para que el progreso económico deje de depender exclusivamente de la explotación de recursos naturales vírgenes (Asamblea Nacional, 2021). Este nuevo enfoque se alinea estrechamente con el concepto constitucional del "Sumak Kawsay" o Buen Vivir, proponiendo un modelo donde la prosperidad se mide por la calidad de vida y el respeto a los derechos de la naturaleza, logrando así un "desacoplamiento" real entre el crecimiento del dinero y el daño al medio ambiente (Asamblea Nacional, 2021; MPCEIP & GIZ, 2021).
Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
Lo que hace especial al modelo ecuatoriano es su carácter "inclusivo", que pone a los seres humanos, y específicamente a los recicladores de base, como piezas clave del rompecabezas. Estos trabajadores y trabajadoras, que históricamente han operado en condiciones de vulnerabilidad, son ahora reconocidos por la ley como aliados estratégicos que añaden valor al recuperar materiales que la industria puede volver a utilizar (Reglamento General, 2023). El Reglamento General de 2023 garantiza a esta ciudadanía derechos fundamentales como el acceso a la seguridad social y una remuneración justa por sus servicios, dignificando un oficio que es vital para la salud de las provincias (Reglamento General, 2023). Además, el Estado incentiva a las empresas mediante el "Sello de Economía Circular", un reconocimiento para quienes implementan el ecodiseño o prefieren ofrecer servicios en lugar de solamente vender objetos que se dañan rápido (Reglamento General, 2023). Al final del día, este plan invita a toda la ciudadanía ecuatoriana a dejar de ser simples consumidores para convertirse en "usuarios responsables" que eligen reparar antes que desechar, entendiendo que cada objeto que rescatan del tacho de basura es un paso más hacia un Ecuador más justo y verde (MPCEIP & GIZ, 2021).
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Bibliografía
Asamblea Nacional. (2021). Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva. Registro Oficial Suplemento 488 de 06-jul.-2021. Quito, Ecuador.
Asamblea Nacional del Ecuador. (2015). Ley Orgánica del Servicio Público de Energía Eléctrica. Quito, Ecuador.
Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca (MPCEIP) & Cooperación Técnica Alemana (GIZ). (2021). Libro Blanco de Economía Circular de Ecuador. Quito, Ecuador.
Presidente de la República. (2023). Reglamento General a la Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva. Decreto Ejecutivo 844. Registro Oficial Suplemento 379 de 22-ago.-2023. Quito, Ecuador.
Torresano, M., Jaramillo, Y., & Calles, J. (2020). Informe final de la consultoría para la Fase I del Libro Blanco del Economía Circular. MPCEIP, SOSTENIR, IDE Business School. Quito, Ecuador.
Valencia, M., Solíz, F., & Solíz, R. (2019). El reciclaje como justicia económica, social y ecológica. En: Reciclaje sin recicladoras es basura (Vol. 1). Quito, Ecuador.
Velasco-Carretero, Manuel (2017). Economía Circular y Diseño Cradle to Cradle. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 4/3/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). Economía Lineal. Economía Sostenible. Visitado el 4/3/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). La Economía Redonda. Economía Sostenible. Visitado el 4/3/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2017). Hacia una Economía de la Permanencia. Economía Sostenible. Visitado el 4/3/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2024). Sumak Kawsay: La Revolución de los Recursos. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 4/3/2026.

domingo, 1 de marzo de 2026

Mirar hacia el sol y buscar un nuevo día

Fuente de la imagen: Demon Days (M. Velasco, 2020)
El sábado finalmente llegó, trayendo consigo un silencio necesario tras una semana extenuante de entrevistas laborales, soportando el dedo del procusto edadista (M. Velasco, 2026) y maratonianas videoconferencias sobre economía circular (M. Velasco, 2003) con interlocutores latinoamericanos. Mientras la mente aún procesa diagramas de flujo y modelos de regeneración de recursos, decido refugiarme en las texturas sonoras de Demon Days (referenciado en el sitio musipost; M. Velasco, 2020), de Gorillaz. Este álbum (2005), fruto de la colaboración entre Damon Albarn y el productor Danger Mouse, se siente como el acompañamiento perfecto para este estado de fatiga mental. Albarn concibió la obra como un viaje alegórico a través de un mundo sumido en un "estado de noche", inspirado directamente en la visión de paisajes industriales decadentes y "árboles muertos" que observó durante un viaje en tren por China (Perez, 2005; Rhino Entertainment, 2015). Al escuchar pistas como "Last Living Souls", percibo esa "intrincada sofisticación" que Danger Mouse aportó al proyecto, elevando a la banda virtual más allá de su debut para convertirla en una propuesta seria, atmosférica y profundamente densa (Perez, 2005; Karan, 2016). La amalgama de hip-hop, rock alternativo y gospel resuena con la complejidad de los problemas globales discutidos durante la semana, rememorando que este disco fue una respuesta directa a la incertidumbre política y social de la era post-11/9 (Harrison, 2016).

La conexión entre mi especialización en economía circular y el álbum alcanza su clímax con "Fire Coming Out of the Monkey's Head". La narración de Hopper sobre una civilización destruida por la codicia y la extracción de recursos funciona como una fábula profética sobre el colapso ambiental que ha ocupado los pensamientos estos últimos días (Pareles, 2005). Albarn explica que esta pieza nació de una inquietud casi ingenua pero devastadora: el vacío que dejamos en la tierra al extraer todo su petróleo, comparándolo con una "cirugía plástica mal hecha" que eventualmente colapsa (Notion Magazine, 2025). Tras días hablando de sostenibilidad con colegas americanos, versos como los de "Dirty Harry" o la melancolía de "El Mañana" cobran un peso renovado, subrayando lo que la crítica ha llamado una "presciencia aterradora" sobre la sobrepoblación y la corrupción (Harrison, 2016; Craig, 2017). Pero el disco no se queda en el nihilismo; a pesar de ser un "oxímoron de la música pop" que brilla con una energía oscura y funk, culmina con la esperanza coral del London Community Gospel Choir en los temas finales (Craig, 2017). Al terminar la escucha, entiendo por qué este trabajo es considerado una "obra maestra moderna" (Leas, 2025). Demon Days me ha permitido transmutar el agotamiento de las entrevistas y el rigor técnico de la economía en una reflexión artística necesaria, meditando que, incluso en los momentos más oscuros, siempre existe la posibilidad de mirar hacia el sol y buscar un "nuevo día" (Hafid, 2019).
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Bibliografía
Craig, S. (2017). Gorillaz - Demon Days. Mixed Frequencies.
Hafid, H. (2019). Why 'Demon Days' by Gorillaz is a Timeless Classic. River Beats Dance.
Harrison, A. (2016). Reflections on 'Demon Days': How Gorillaz Turned Global Turmoil into a British Pop Masterpiece. Vice Media.
Karan, T. (2016). 11 Years Ago: Gorillaz Prove They're For Real with 'Demon Days'. Diffuser.
Leas, R. (2025). Demon Days Turns 20. Stereogum.
Notion Magazine. (s.f.). New Damon interview in Notion magazine - talks Gorillaz.
Pareles, J. (2005). The Man in the Gorillaz Mask. The New York Times.
Perez, R. (2005). Cartoon Gorillaz put a muzzle on Danger Mouse, Damon Albarn. MTV News.
Rhino Entertainment. (2015). Once Upon a Time in the Top Spot: Gorillaz, Demon Days.
Velasco-Carretero, Manuel (2020). Demon Days. Sitio musipost. Visitado el 1/3/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). La Economía Redonda. Sitio visitado el 1/3/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2026). Soportando el dedo del Procusto Edadista. Sitio visitado el 1/3/2026.

sábado, 28 de febrero de 2026

Sorbos de círculo blanco

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Mientras el aroma del café recién hecho envolvía la mesa en la cafetería Monteblanco, en calle Ollerías (Málaga, distrito centro), la mirada se extravió entre los objetos que dotan de alma a este rincón malagueño. Allí, colgados como trofeos de un tiempo más pausado, los antiguos envases de leche que decoran las paredes actuaron como un resorte sensorial, transportándome de golpe a los inviernos de la adolescencia en Ronda. Le contaba a Paco, bajo la luz tenue que acariciaba el mostrador, cómo la memoria es capaz de rescatar el frío punzante de aquellas mañanas serranas en las que el vaho de la respiración era el único compañero de camino. Evoqué con una nitidez casi dolorosa la figura de la lechera, una mujer de paso firme que desafiaba la escarcha recorriendo las casas con el cántaro metálico apoyado en el cuadril, un gesto técnico y ancestral que hoy se nos antoja una coreografía perdida. En aquel entonces, el ritual de la leche no entendía de briks ni de procesos industriales; era una conexión directa con la ubre y el pasto. Le confesé al amigo que el sabor que definió mi infancia fue el de la leche de cabra, ordeñada a primerísima hora, cuando el mundo todavía bostezaba, conservando aún ese calor animal y esa densidad honesta que hoy se ha diluido en las estanterías de los grandes supermercados. Aquellos recipientes que ahora observábamos en el café más que chapa y hendiduras, eran cápsulas del tiempo que guardaban el eco de los pasos de la lechera sobre el empedrado rondeño y el tintineo de una cotidianidad que se nos escapó entre los dedos. Al calor de la charla y con el poso del café ya asentado, la nostalgia emplató una reflexión más profunda y urgente sobre el destino de nuestra propia especie. 
Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Caminando por Carretería,  rumbo al Museo del Vino Málaga (en Plaza de los Viñeros), le comentaba a Paco que si la Humanidad aspira realmente a sobrevivir en este planeta exhausto, debe dejar de mirar tan obsesivamente hacia adelante para volver la vista hacia atrás, rescatando los hábitos de los ancestros que hoy, con nombres rimbombantes, tratamos de reinventar. Hablábamos de la "economía circular" (M. Velasco, 2003) no como un concepto moderno de marketing verde, conversábamos como la forma natural de vida que practicaban aquéllos que nos precedieron (De la cuna a la cuna, M. Velasco, 2017), donde el residuo era una anomalía y el aprovechamiento una virtud sagrada. La vuelta a lo tradicional y a lo local no es un capricho romántico ni un refugio para melancólicos, es una estrategia de resistencia ante la desmesura de la globalización que todo lo uniformiza ¡Ay! ese "usar y tirar" (Velasco, 2003). Necesitamos recuperar la soberanía de lo cercano, el respeto por el producto de la tierra y la dignidad de los oficios que sostenían la comunidad sin esquilmar el entorno. Aquella lechera de Ronda, con su cántaro al cuadril, era en realidad una pionera de la sostenibilidad que no necesitaba manuales para entender que la vida se sostiene en ciclos cerrados y en la confianza de lo que se produce a pocos kilómetros de casa. Quizá el secreto del futuro no esté en una nueva tecnología disruptiva; puede que se encuentre en volver a sentir el vínculo estrecho con lo que consumimos, entendiendo que la supervivencia del mañana se cultiva hoy, volviendo a lo esencial y practicando la sabiduría de barrio que aprendimos en las frías mañanas de invierno, cuando la leche aún sabía a campo y la economía tenía rostro humano.
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Velasco-Carretero, Manuel (2017). Economía Circular y Diseño Cradle to Cradle. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 28/2/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). Economía Lineal. Economía Sostenible. Visitado el 28/2/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). La Economía Redonda. Economía Sostenible. Visitado el 28/2/2026.

viernes, 27 de febrero de 2026

Una nueva forma de entender el consumo

Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
Vivimos bajo un modelo económico de "usar y tirar" (Velasco, 2003) que ha llegado a su límite natural. Según indican expertos en sostenibilidad, para mediados de este siglo necesitaremos ser diez veces más eficientes con nuestros recursos materiales para no comprometer el bienestar de las futuras generaciones (Cooper, 2002; Mont, 2002). La solución propuesta es transitar hacia una "economía circular" (Velasco, 2003), un sistema que imita a la naturaleza eliminando el concepto de basura: aquí, los objetos que terminan su vida útil no se desechan, sino que se convierten en recursos para crear otros nuevos (Stahel, 2016). El núcleo de este cambio es la "economía funcional" (Velasco, 2017), que invita a dejar de obsesionarnos con la propiedad de las cosas para centrarnos en su utilidad (Stahel, 1986). Por ejemplo, en lugar de comprar una caldera que tarde o temprano se romperá, podríamos pagar por un servicio de "confort térmico"; en este escenario, el fabricante tiene un incentivo directo para que el equipo sea lo más duradero y eficiente posible, ya que él sigue siendo el dueño y responsable de los costes de reparación y energía (Stahel, 2016).

Para que esta idea funcione, se utilizan los llamados Sistemas de Producto-Servicio (PSS), que son combinaciones inteligentes de objetos físicos y servicios diseñados para satisfacer una necesidad específica (Baines et al., 2007). Ya existen ejemplos reales: la empresa Rolls-Royce ofrece a las aerolíneas "horas de potencia" en lugar de venderles el motor, y Michelin permite a las flotas de camiones pagar por "kilómetros recorridos" en vez de comprar neumáticos (Baines et al., 2007; Stahel, 2016). Estos modelos son excelentes para el planeta porque reducen los residuos, generando empleo local en tareas de mantenimiento y renovación (Stahel, 2016). Pero el mayor reto es psicológico. Como explica Hood (2016), los seres humanos vinculamos las posesiones a identidad y estatus social, lo que genera una resistencia natural a modelos donde no somos dueños de lo que usamos. Superar esta barrera implica entender que la verdadera calidad de vida surge de disfrutar de servicios excelentes que cuiden el entorno (Cooper, 2005). Concluyendo, el futuro reclama ver los materiales como activos valiosos que debemos custodiar, no como bienes de consumo infinito (Stahel, 2016).
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Bibliografía
Anderson, C. (1999). Recycle, reuse, bury or burn? Bristol: The SOFA Project.
Baines, T. S., Lightfoot, H., Steve, E., Neely, A., Greenough, R., Peppard, J., ... & Wilson, H. (2007). State-of-the-art in product service-systems. Proceedings of the Institution of Mechanical Engineers, Part B: Journal of Engineering Manufacture, 221(10), 1543-1552.
Cooper, T. (1994). Beyond Recycling: the longer life option. London: New Economics Foundation.
Cooper, T. (2002). Durable consumption: reflections on product life cycles and the throwaway society. In E. Hertwich (Ed.), Life-cycle Approaches to Sustainable Consumption. Workshop Proceedings (pp. 11-27). Laxenburg: IIASA.
Cooper, T. (2005). Slower Consumption: Reflections on Product Life Spans and the “Throwaway Society”. Journal of Industrial Ecology, 9(1-2), 51-67.
Cooper, T., & Mayers, K. (2000). Prospects for Household Appliances. Halifax: Urban Mines.
Giarini, O., & Stahel, W. R. (1989/1993). The Limits to Certainty - Facing Risks in the New Service Economy. Boston: Kluwer Academic.
Goedkoop, M. J., van Halen, C. J., te Riele, H. R., & Rommens, P. J. (1999). Product service systems, ecological and economic basis. Report for Dutch Ministries of Environment and Economic Affairs.
Mont, O. K. (2002). Clarifying the concept of product–service system. Journal of Cleaner Production, 10(3), 237-245.
Stahel, W. R. (1986). Hidden innovation. Science & Public Policy, 13(4).
Stahel, W. R. (1997). The functional economy: cultural and organizational change. In D. J. Richards (Ed.), The industrial green game (pp. 91-100). Washington DC: National Academy Press.
Stahel, W. R. (2016). The circular economy. Nature, 531(7595), 435-438.
Velasco-Carretero, Manuel (2017). Hacia una Economía de la Permanencia. Economía Sostenible. Visitado el 27/2/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). Economía Lineal. Economía Sostenible. Visitado el 27/2/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). La Economía Redonda. Economía Sostenible. Visitado el 27/2/2026.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Bio-inspiración: El Atlas de la Resiliencia

Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
La naturaleza lleva operando un laboratorio de investigación y desarrollo durante casi cuatro mil millones de años, perfeccionando soluciones que son, por definición, eficientes y sostenibles (Rocha Rangel et al., 2012). En la actualidad, nos encontramos en una época conocida como el Antropoceno (Velasco, 2025), donde el impacto de las actividades humanas ha puesto en riesgo el equilibrio biológico del planeta (Quirós, 2022). Frente a esta crisis, la biomímesis (M. Velasco, 2023) surge como una disciplina que busca observar la belleza del mundo vivo, entender y emular sus estrategias funcionales para resolver problemas humanos de forma regenerativa (Kennedy et al., 2015). A diferencia de la ingeniería tradicional, que a menudo depende de grandes cantidades de energía y químicos tóxicos, los organismos vivos logran proezas asombrosas utilizando una química amigable con la vida y priorizando la organización de la estructura sobre la fuerza bruta (Kennedy et al., 2015). Por ello, el verdadero diseño bioinspirado reproduce la apariencia de una planta o un animal y se sumerge en los principios operativos que permiten que un ecosistema prospere sin generar desperdicios (Quirós, 2022).

Este enfoque se traduce en innovaciones tangibles que ya están transformando nuestra tecnología y ciudades. Por ejemplo, el estudio de las patas de las lagartijas gecko ha permitido crear adhesivos potentes que no necesitan pegamentos químicos, utilizando fuerzas físicas microscópicas para unirse a las superficies (Rocha Rangel et al., 2012). Asimismo, el diseño de trenes de alta velocidad se ha vuelto más silencioso y rápido gracias a la observación del pico del martín pescador, un ave que entra al agua sin salpicar (Quirós, 2022). En la vanguardia de la ciencia de materiales, se están utilizando herramientas matemáticas y la impresión 3D para crear estructuras tan ligeras y resistentes como las telas de araña o los caparazones de las tortugas, optimizando el uso de recursos para reducir el impacto ambiental (Ryan-Johnson et al., 2021). Al adoptar este pensamiento sistémico, dejamos de ver a la naturaleza como un simple almacén de recursos para reconocerla como una mentora esencial (Wahl, 2016). El objetivo final es transitar hacia una cultura del diseño donde nuestras creaciones dejen de dañar el entorno y participen activamente en la salud y regeneración de la biosfera (Wahl, 2016).
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Bibliografía
Fiorentino, C. (2016). Design informed by nature: understanding structural colour for biomimetic implementation. Literature Review Update, HECOL 501.
Kennedy, E., Fecheyr-Lippens, D., Hsiung, B. K., Niewiarowski, P. H., & Kolodziej, M. (2015). Biomimicry: A path to sustainable innovation. Design Issues, 31(3), 66–73.
Quirós, M. (2022). Biomímesis: la innovación sostenible y regenerativa inspirada en la naturaleza. Santander X Innovation Experts.
Rocha Rangel, E., Rodríguez García, J. A., Martínez Peña, E., & López Hernández, J. (2012). Biomimética: innovación sustentable inspirada por la naturaleza. Investigación y Ciencia, 20(55), 56–61.
Ryan-Johnson, W. P., Wolfe, L. C., Byron, C. R., Nagel, J. K., & Zhang, H. (2021). A systems approach of topology optimization for bioinspired material structures design using additive manufacturing. Sustainability, 13(14), 8013.
Wahl, D. C. (2016). Designing Regenerative Cultures. Triarchy Press.
Velasco-Carretero, Manuel (2023). Innovación Regenerativa y Diseño Bioinspirado. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 25/2/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2025). Un Sorbo de Conciencia: La Reflexión del Antropoceno. Sitio visitado el 25/2/2026.

viernes, 20 de febrero de 2026

Objetos sin fin: La revolución de la cuna a la cuna

Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
La forma en que consumimos y fabricamos objetos está viviendo una transformación necesaria y profunda. Desde la Revolución Industrial, hemos funcionado bajo un modelo lineal de "tomar, hacer y desechar" (Velasco, 2003), pero este sistema está llegando a su límite debido a la escasez de recursos y al grave impacto ambiental que genera (Lieder y Rashid, 2016). Ante esta crisis, surge una propuesta esperanzadora llamada Cradle to Cradle (C2C) o "de la cuna a la cuna" (Velasco, 2017), en línea con el concepto de economía redonda (Velasco, 2003). A diferencia del reciclaje tradicional que a menudo solamente retrasa la llegada de un objeto al basurero, el C2C nos invita a rediseñar todo desde el principio para que el concepto de "desperdicio" deje de existir. La idea es imitar a la naturaleza, donde, por ejemplo, las flores que caen de un árbol no son basura, sino que se convierten en alimento para la tierra (Braungart et al., 2006). En este nuevo esquema, los materiales se dividen en dos grupos: los "nutrientes biológicos", que pueden volver al suelo de forma segura para regenerar la vida, y los "nutrientes técnicos", que son materiales sintéticos diseñados para circular eternamente en la industria sin perder nunca su calidad original (Toxopeus et al., 2015). Así, pasamos de intentar ser "menos malos" —lo que se conoce como ecoeficiencia— a ser verdaderamente "buenos" por diseño, un enfoque llamado ecoefectividad (Braungart et al., 2006; Peralta et al., 2010).
Fuente de la imagen: realizada por mvc con el recurso Notebook
Para que esta revolución llegue a nuestros hogares, hace falta ingenio técnico, pero, también, un cambio de mentalidad sobre qué significa ser dueños de algo. Una de las estrategias más prometedoras es el modelo de "producto como servicio", donde en lugar de comprar una bombilla o una lavadora, pagamos por el servicio de iluminación o de lavado de ropa (Lieder y Rashid, 2016). Esto cambia las reglas del juego: a la empresa ya no le interesa que el aparato se rompa pronto para venderte otro, sino que le conviene fabricar algo extremadamente duradero y fácil de desmontar para recuperar sus valiosos materiales al final (Lieder y Rashid, 2016). Pero el camino no es sencillo; hoy en día, la falta de transparencia sobre los componentes químicos y el exceso de secretismo industrial dificultan que estas innovaciones se compartan y crezcan (Toxopeus et al., 2015). Lograr un mundo sostenible requiere que todos rememos en la misma dirección: desde los gobiernos que crean leyes que premien lo ecológico, hasta nosotros como ciudadanía, aprendiendo a valorar el uso y la calidad de las cosas por encima de la simple acumulación de objetos (Lieder y Rashid, 2016). Solamente mediante este esfuerzo colectivo, donde la economía y la ecología dejen de ser enemigas, podremos construir una industria que consuma menos y que ayude activamente a sanar nuestro planeta (Lieder y Rashid, 2016; Peralta-Álvarez et al., 2015). Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Braungart, M., McDonough, W., y Bollinger, A. (2006). Cradle-to-cradle design: creating healthy emissions – a strategy for eco-effective product and system design. Journal of Cleaner Production, 15(13-14), 1337-1348.
Cradle to Cradle Products Innovation Institute. (2016). Cradle to Cradle Certified™ Product Standard. Version 3.1.
Lieder, M., y Rashid, A. (2016). Towards circular economy implementation: a comprehensive review in context of manufacturing industry. Journal of Cleaner Production, 115, 36-51.
Peralta-Álvarez, M. E., Aguayo-González, F., y Lama-Ruíz, J. R. (2010). Ingeniería sostenible de la cuna a la cuna: una arquitectura de referencia abierta para el diseño C2C. DYNA, 86(2), 199-211.
Peralta-Álvarez, M. E., Aguayo-González, F., Lama-Ruiz, J. R., y Ávila-Gutiérrez, M. J. (2015). MGE2: A framework for cradle-to-cradle design. DYNA, 82(191), 137-146.
Toxopeus, M. E., de Koeijer, B. L. A., y Meij, A. G. G. H. (2015). Cradle to Cradle: Effective Vision vs. Efficient Practice? Procedia CIRP, 29, 384-389.
Velasco-Carretero, Manuel (2017). Economía Circular y Diseño Cradle to Cradle. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 19/2/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). Economía Lineal. Economía Sostenible. Visitado el 19/2/2026.
Velasco-Carretero, Manuel (2003). La Economía Redonda. Economía Sostenible. Visitado el 19/2/2026.

miércoles, 14 de enero de 2026

Círculos de Vida: El Arte de Rediseñar el Mañana

Fuente de la imagen: Socias en la sostenibilidad (M. Velasco, 2018)
La economía circular (M. Velasco, 2025)[1] es mucho más que reciclar; es una forma relativamente nueva y brillante de pensar en cómo vivimos y consumimos para que el planeta pueda sanar. Durante mucho tiempo, hemos seguido un camino equivocado de "extraer, fabricar y tirar", lo que ha provocado que estemos perdiendo la riqueza de nuestra naturaleza a una velocidad alarmante. De hecho, se sabe que más del 90% de la pérdida de biodiversidad y el estrés por falta de agua ocurren por la forma en que extraemos y procesamos los materiales de la Tierra. Para cambiar esto, las personas e instituciones expertas[2] proponen tres reglas sencillas pero poderosas: dejar de generar basura y contaminación desde que se idea un producto, hacer que los objetos y materiales duren lo máximo posible en nuestras manos y, lo más importante, ayudar a que la naturaleza se recupere por sí misma. Si aplicamos esto en lo que comemos, en la ropa que vestimos o en cómo construimos nuestras casas, protegeremos a los animales y plantas, a la par que respiraremos aire más puro y viviremos en comunidades más saludables y resistentes. Al final, se trata de que nada se convierta en desperdicio y todo mantenga su valor, tal como ocurre en un bosque donde las hojas secas nutren de nuevo el suelo para que crezcan nuevas flores.
Fuente de la imagenHacia un nuevo estadio económico circular andaluz  (M. Velasco, 2024)
No obstante, dar este gran salto no siempre es sencillo, especialmente para el pequeño empresariado y las comunidades locales, que son el motor de la economía real. Muchas personas que dirigen ajustados negocios tienen la intención de ser más sostenibles, pero se encuentran con muros difíciles de saltar, como la falta de dinero para invertir en nueva tecnología, el desconocimiento sobre cómo colaborar con otros negocios o la percepción de que ser "verde" es demasiado caro. En lugares como España, ya se están poniendo en marcha planes estratégicos para los próximos años que buscan precisamente derribar estas barreras, ofreciendo ayudas económicas, formación y nuevas leyes que faciliten que la basura de una empresa sea la materia prima de otra. El objetivo para el año 2030 es que hayamos reducido drásticamente el consumo de materiales y la cantidad de basura que termina en vertederos. La buena noticia es que la ciudadanía[3] está cada vez más concienciada y prefiere productos que respeten la vida, lo que empuja a las empresas a innovar. Avanzar hacia este modelo es como transformar un río rápido, que arrastra todo hacia un precipicio, en un lago cristalino y tranquilo, donde el agua circula constantemente, se limpia a sí misma y permite que su ecosistema florezca sin agotarse[4].
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Estrategias y Barreras en la Transición hacia Economía Circular. Sitio Gestión empresarial. Visitado el 14/1/2026.
[2] Comisión Europea. (2023). Sobre un marco de seguimiento revisado para la economía circular. Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. COM(2023) 306 final.
Contreras Ávila, A., Peraza Pérez, L. A., & Calvo Contreras, C. M. (2024). Barreras para la adopción de prácticas circulares en pequeñas y medianas empresas del sureste mexicano. Revista de Investigación Latinoamericana en Competitividad Organizacional, 6(23).
Ellen MacArthur Foundation. (2021). El imperativo de la naturaleza: Cómo la economía circular hace frente a la pérdida de biodiversidad.
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. (2024). II Plan de Acción de Economía Circular (2024-2026). Gobierno de España.
[3] Especialmente las personas más jóvenes.
[4] Si logramos que la sostenibilidad deje de verse como un gasto y se entienda como una inversión en nuestro bienestar compartido, estaremos asegurando un mundo donde el progreso humano y la naturaleza caminen de la mano.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Tecnología Máxima contra la Contaminación

Fuente de la imagen: Directiva 2010/75/UE
El control de la contaminación industrial es básico para asegurar en mi país un entorno saludable para todas las personas (M. Velasco, 2017)[1]. Para las grandes instalaciones y fábricas, existe un conjunto de reglas cuyo principal objetivo es evitar que se contamine el ambiente o, si ya es inevitable, reducir y controlar al máximo la polución en el aire, el agua y el suelo, buscando proteger el medio ambiente en su conjunto. El sistema está diseñado para aplicarse a aquellas instalaciones[2] que realizan ciertas actividades industriales importantes o que tienen un gran potencial contaminante. Esto incluye, por ejemplo, las plantas de cemento que fabrican más de 500 toneladas al día, las refinerías de petróleo, o las explotaciones intensivas de cerdos o aves de corral que superan un determinado número de plazas. La llave para que estas grandes instalaciones puedan operar es la Autorización Ambiental Integrada (AAI), un permiso escrito que otorga la comunidad autónoma. Este documento es necesario porque actúa como un gran paraguas, integrando en un acto todas las autorizaciones ambientales dispersas que antes se exigían[3], lo que ayuda a simplificar los trámites administrativos. Para decidir qué tan limpia debe ser una fábrica, las autoridades se basan en un un estándar técnico de vanguardia llamado las Mejores Técnicas Disponibles (MTD).

El MTD es una fase más eficaz y avanzada de la tecnología que ha demostrado ser práctica para reducir la contaminación. Al establecer los límites máximos de contaminación (los valores límite de emisión), se debe utilizar como referencia lo que estas mejores técnicas pueden lograr. La MTD se refiere a la maquinaria utilizada y a la manera en que la instalación está diseñada, construida y operada. Al definir cuáles son estas MTD, se consideran varios criterios, como la necesidad de usar técnicas que produzcan menos residuos, de emplear sustancias menos peligrosas o de utilizar la energía y el agua de manera eficiente. Solamente en casos excepcionales, si una evaluación demuestra que el costo de aplicar las MTD sería desproporcionadamente más elevado comparado con el beneficio ambiental, se podrían fijar límites de contaminación menos estrictos; sin embargo, esta decisión debe estar justificada y nunca debe implicar una contaminación significativa. Quienes tienen la responsabilidad de explotar estas instalaciones tienen obligaciones que van más allá de la operación diaria. Deben, por ejemplo, prevenir la generación de residuos y utilizar la energía y las materias primas de forma eficiente. En toda esta importante temática, un aspecto necesario es el control del terreno. 

Si la actividad industrial implica el uso de sustancias peligrosas, se exige un informe base al inicio, que es una "fotografía" del estado del suelo y las aguas subterráneas. Este informe es esencial porque, al cese definitivo de la actividad, se debe evaluar si se ha contaminado significativamente el suelo o el agua en comparación con ese estado inicial. Si la contaminación es comprobada, la persona titular está obligada a tomar las medidas necesarias para restablecer el emplazamiento a su estado original, asegurando que no queden riesgos cuando la explotación termine. Para garantizar el cumplimiento de todo este sistema, las comunidades autónomas establecen inspecciones ambientales periódicas, incluyendo visitas a las instalaciones. Si se detectan incumplimientos, la ley prevé sanciones graves. Por ejemplo, ejercer la actividad sin el permiso de la AAI o incumplir sus condiciones y causar un daño o deterioro grave para el medio ambiente o la salud de las personas se considera una infracción muy grave. Las sanciones son severas, y las multas por infracciones muy graves pueden ascender hasta los dos millones de euros, e incluso pueden implicar la clausura definitiva de la instalación. Estos mecanismos aseguran que se mantenga un alto nivel de protección ambiental de manera coordinada.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2017). Mecanismos de Protección Ambiental Integrada. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 5/11/2025.
[2] Ya sean privadas o públicas.
[3] Como los permisos para residuos o los vertidos de agua.

viernes, 17 de octubre de 2025

Audiovisual Legal-Ambiental: Tu Guía Práctica

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
A solicitud de parte del antiguo alumnado de la asignatura Administración y Legislación Ambiental, que tuve el gusto de impartir durante el año 2024 y parte del 2025, correspondiente al Grado en Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias de la UMA, durante estos días he estado inventariando vídeos de presentación de los temas (bien lo sabe Joaquín) y he preparado una lista de reproducción[1], accesible también para ti a través del enlace proporcionado, constituyendo un recurso didáctico y de consulta. Esta compilación de materiales audiovisuales no es una mera recopilación aleatoria, sino un instrumento pedagógico diseñado con la intención de ofrecer una perspectiva dinámica y actualizada sobre la compleja interacción entre el marco normativo, los mecanismos administrativos y la gestión de los retos ambientales. A lo largo de los distintos vídeos que la componen, la persona interesada puede conocer aspectos de la materia, desde la estructura y competencias de las instituciones ambientales a nivel europeo, estatal y autonómico, hasta el análisis pormenorizado de normativas clave como la Ley de Evaluación Ambiental, la legislación sobre residuos o las directivas de calidad del agua y el aire. La finalidad de esta playlist no es otra que trascender la exposición teórica tradicional, facilitando la comprensión de cómo los principios jurídicos y las herramientas administrativas se traducen en acciones concretas y políticas públicas destinadas a la protección y conservación del medio ambiente. 

Es, por tanto, un espejo de la realidad aplicada de la disciplina. Por otro lado, al explorar esta colección de vídeos, la persona interesada en las Ciencias Ambientales se encontrará con una variedad de formatos que van desde clases magistrales o fragmentos de webinars explicativos, hasta documentales cortos o reportajes informativos que ilustran casos prácticos y debates contemporáneos en el ámbito de la gestión ambiental, diversidad que asegura que los conceptos, a menudo abstractos y densos, de la Administración y la Legislación, adquieran un anclaje tangible y práctico. Se incluyen, por ejemplo, explicaciones detalladas sobre procedimientos administrativos esenciales, como la tramitación de autorizaciones ambientales integradas (AAI) o la aplicación del régimen sancionador, proporcionando las claves para que los futuros profesionales de las ciencias ambientales puedan desenvolverse con soltura en su futuro laboral, ya sea en la función pública o en la consultoría privada. Concluyendo, esta lista de reproducción se erige como una extensión digital del aula, un repositorio vivo que permite repasar contenidos, adelantar conceptos o profundizar en temas de especial interés, garantizando que el alumnado adquiera no solo el conocimiento de la ley, sino también la comprensión crítica de su aplicación e impacto real en el territorio y la sociedad. A continuación te incrusto la lista de reproducción, alojada en mi canal de Youtube. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Sitio visitado el 17/10/2025.

viernes, 3 de octubre de 2025

El Plan del Agua: Estrategia Vital

Fuente de la imagen: El río, la mujer y los monjes (M. Velasco, 2015)
En España, donde el agua es un recurso preciado y a veces escaso, existe una norma importante, la Ley del Plan Hidrológico Nacional de 2001 (M. Velasco, 2003)[1], que actúa como un gran plan para gestionar el agua en todo el país. Cavila que España fuera como una casa grande con muchas habitaciones (las diferentes cuencas de los ríos, como la del Ebro o la del Tajo). Algunas habitaciones tienen mucha agua, mientras que otras sufren sequías a menudo. Se pretendía poner orden en cómo se repartía y se usaba el agua para que tanto las personas como la naturaleza, tuvieran lo suficiente. Uno de los objetivos principales era que todos los ríos, lagos y aguas subterráneas estuvieran en buen estado, lo que significaba que el agua no debe estar contaminada y los ecosistemas que dependen de ella deben encontrarse sanos. Para lograrlo, la normativa se inspiró mucho en el ordenamiento jurídico europeo que buscaba una meta similar: la Directiva Marco del Agua. Esto implica que, por ejemplo, si una industria contamina un río, debe pagar por ello y que la gente debe poder saber cómo se gestiona el agua. Asimismo, se encarga de coordinar todos los planes de agua que ya existen en cada una de las grandes cuencas de los ríos. Es como si cada habitación de la casa tuviera su propio plan para su agua, pero la Ley del Plan Hidrológico Nacional se asegura de que esos planes encajen entre sí y funcionen bien a nivel nacional. Por ejemplo, se establecen normas para gestionar los acuíferos compartidos, que son depósitos de agua subterránea que están debajo de varias cuencas a la vez. Un caso sería el acuífero de Almazán-Aranda de Moncayo, que se reparte entre las cuencas del Duero y del Ebro y la ley asigna cuánta agua le corresponde a cada una.

Una parte en debate es la que permite las transferencias de agua, es decir, llevar agua de una cuenca a otra cuando hay una necesidad justificada. Pero esto no se hace a la ligera; se establece que las cuencas que ceden agua deben tener siempre garantizadas sus propias necesidades presentes y futuras y el medio ambiente no debe sufrir por la transferencia. De hecho, estas transferencias no pueden usarse para crear nuevos regadíos o ampliar los ya existentes, sino para cosas muy concretas, como asegurar el agua para beber en las ciudades, consolidar riegos que ya existen, pero tienen poca agua[2] o ayudar a recuperar el medio ambiente en zonas con problemas. Un ejemplo muy conocido es el Trasvase Tajo-Segura, donde se establece que no se puede trasvasar agua si los embalses de cabecera del Tajo, como Entrepeñas y Buendía, tienen menos de unos determinados hectómetros cúbicos de agua, para proteger los usos de la cuenca del Tajo. Además de las transferencias, se promueven otras maneras de conseguir y usar el agua de forma más inteligente. Por ejemplo, anima a desalar agua del mar o de pozos con agua salobre y a reutilizar el agua de las depuradoras (esa que ya hemos usado y limpiado). Igualmente, busca que la ciudadanía española sea más eficiente en el uso del agua en casa y en la industria, instalando contadores individuales o utilizando tecnologías que ahorren agua. Se promueven campañas de sensibilización para que todos, incluidos los escolares, aprendan a usar el agua de forma sostenible. La protección del medio ambiente es clave, permitiendo la normativa crear lo que se llaman "reservas hidrológicas" en ríos o acuíferos importantes para mantenerlos en su estado natural, asegurando que siempre exista un "caudal ambiental" en los ríos[3].

Lo anterior tiene prioridad sobre muchos otros usos del agua, excepto el abastecimiento a poblaciones. Para hacer frente a las sequías, que son un problema recurrente en mi país, el ordenamiento jurídico aplicable obliga a disponer de planes de actuación especiales para preverlas y minimizar sus efectos. También exige planes de emergencia para ciudades a partir de un determinado número de habitantes, como si tuvieran un "kit de primeros auxilios" para el agua en caso de escasez. Se aborda la protección de zonas inundables, delimitando las áreas donde las crecidas de los ríos pueden ser peligrosas y fomentando la eliminación de construcciones en estas zonas para proteger a las personas y los bienes. Se busca un mejor conocimiento y protección de las aguas subterráneas. Para que todo esto funcione se prevé un registro oficial de datos hidrológicos al que cualquiera puede acceder para saber cuánta agua hay en los embalses o cuál es su calidad, impulsando la investigación para encontrar nuevas y mejores formas de gestionar el agua. Y, por supuesto, se establecen inversiones públicas en obras hidráulicas, como la construcción de presas para almacenar agua, modernizar regadíos o mejorar las depuradoras en diferentes cuencas como la del Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Segura, Júcar o Ebro, entre otras muchas regiones de España. En conclusión, la normativa es como la hoja de ruta de España para gestionar su bien más preciado, el agua, buscando un equilibrio entre las necesidades humanas y la salud de los ecosistemas naturales, siempre con la idea de que todos los territorios se desarrollen de manera armónica y sostenible. Fuente de la imagen: El río, la mujer y los monjes (M. Velasco, 2015).
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2003). Planificación Hidrológica en España. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 3/10/2025.
[2] Siempre y cuando la usen de forma eficiente.
[3] Es decir, un mínimo de agua que circula constantemente para que los ecosistemas fluviales sobrevivan y estén sanos.