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| Fuente de la imagen: Ciruela. Sitio gastropost (Velasco, 2015) |
El aroma y el sabor de las ciruelas maduras esta semana me trasladaron de inmediato a las soleadas tardes de la infancia en las huertas de Ronda, cuando trepaba por las ramas de los ciruelos (Velasco, 2015), para saciar el apetito con sus frutos jugosos. Aquel dulce festín infantil venía acompañado de un sabio comentario de la madre, quien aseguraba que esas comilonas favorecían enormemente el tránsito intestinal. Esta observación materna, lejos de ser una simple creencia popular, cuenta con un sólido respaldo científico, ya que la pulpa de este fruto posee propiedades laxantes muy conocidas gracias a su concentración de sorbitol (González-Flores et al., 2011). Además, diversos análisis clínicos modernos confirman que la ingesta de estas drupas aporta una gran cantidad de antioxidantes y compuestos de gran valor para el organismo (González-Flores et al., 2011). Lo que el niño ignoraba, mientras desde la copa del árbol contemplaba la acequia, que discurría al lado de la cocina, es que la travesura se conectaba con un legado agrícola sumamente antiguo en mi propia tierra. La presencia de estos árboles frutales en el sur de la península ibérica se encuentra documentada minuciosamente desde el siglo doce, época en la que el agrónomo andalusí Ibn al-'Awwam (1864) ya describía con detalle las técnicas para injertar, regar y cuidar con mimo estos cultivos en los huertos de Andalucía. De este modo, cada ciruela fresca que el niño recolectaba de las ramas representaba la herencia viva de una tradición hortícola de muchos siglos de antigüedad.
La andadura de este fruto junto a nuestra civilización se extiende muchísimo más allá de las fronteras de la península ibérica e islas adyacentes, perdiéndose en el inicio de la historia agrícola de la Humanidad. Y es que las investigaciones botánicas y arqueológicas revelan que los ciruelos figuran entre los primeros cultivos arbóreos que los seres humanos domesticaron con éxito, encontrándose restos de sus frutos en asentamientos que datan del período neolítico junto con vestigios de higos, uvas y olivas (Spangenberg et al., 2006; Janick, 2005). Aunque existen hipótesis que sitúan el origen geográfico de estas prunas en los antiguos territorios de Persia e Irán (Albala, 2011), las distintas variedades que hoy disfrutamos son el fruto de una maravillosa dispersión continental. Durante el período medieval, los monjes se dedicaron a resguardar y perfeccionar su cultivo dentro de los muros de los monasterios europeos, lo que posibilitó estabilizar variedades dulces y carnosas que enriquecieron tanto la cocina como la medicina de la época (Davidson, 2014). Al comer una ciruela en la actualidad, ya sea una delicada variedad claudia o un ejemplar deshidratado para su conservación (Davidson, 2014), repetimos de manera casi inconsciente un ritual de nutrición y disfrute que ha unido a infinidad de culturas a lo largo de milenios. Aquella felicidad sencilla de subirse a un árbol en las huertas rondeñas sigue viva hoy en cada bocado de esta maravillosa fruta, uniendo el recuerdo familiar con la de todo nuestro pasado. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Albala, K. (2011). Food Cultures of the World Encyclopedia. ABC-CLIO.
Davidson, A. (2014). The Oxford Companion to Food (T. Jaine, Ed.; 3.ª ed.). Oxford University Press.
González-Flores, D., Velardo, B., Garrido, M., González-Gómez, D., Lozano, M., Ayuso, M. C., Barriga, C., Paredes, S. D., & Rodríguez, A. B. (2011). Ingestion of Japanese plums (Prunus salicina Lindl. cv. Crimson Globe) increases the urinary 6-sulfatoxymelatonin and total antioxidant capacity levels in young, middle-aged and elderly humans: Nutritional and functional characterization of their content. Journal of Food and Nutrition Research, 50(4), 229–236.
Ibn al-'Awwam, Y. (1864). Le livre de l'agriculture d'Ibn-al-Awam (kitab-al-felahah) (J.-J. Clement-Mullet, Trad.). A. Franck. (Trabajo original publicado en el siglo XII).
Janick, J. (Ed.). (1998). Horticultural Reviews (Vol. 23). Wiley.
Janick, J. (2005). The origins of fruits, fruit growing and fruit breeding. Purdue University. https://www.hort.purdue.edu/NEWCROP/pdfs/origins-fruit-growing-breeding.pdf
Spangenberg, J. E., et al. (2006). Chemical analyses of organic residues in archaeological pottery from Arbon Bleiche. Journal of Archaeological Science, 33(1), 1–13. https://doi.org/10.1016/j.jas.2005.05.013
Velasco-Carretero, M. (2015). Ciruela. Sitio gastropost. Visitado el 29/8/2026.
