miércoles, 16 de octubre de 2019

¿Contenido ofensivo? ¡Tonterías las justas!

Si eres seguidor de este sitio o de mi perfil en las redes sociales virtuales, estás al tanto de mi actividad en social media. Hace poco, un compañero de una de las instituciones educativas en las que colaboro me comentaba que yo era muy activo en Linkedin. En textos como Networking, o Más allá del Networking, tienes la respuesta al planteamiento proactivo que intento practicar. Mi participación abarca insertar opinión en modo “me gusta”, aportar links en grupos de temáticas profesionales en los que me encuentro integrado, a textos técnicos que entiendo que puedan ser de interés, realizando comentarios profesionales y compartiendo aportaciones de otros contactos, siempre respetando las condiciones de uso de la red social en la que participe. Se me podrá tildar de “pesao” (o activo, como me catalogó Jose), pero jamás se me pasa por la cabeza infringir una regla de uso de la red social en cuestión. El caso es que desde finales de 2002, excepto en Facebook, en ninguna de las redes sociales virtuales en las que participo se me ha censurado una aportación, un comentario o una crítica. Pero en la "criatura" de Mark Zuckerberg, de vez en cuando se me restringe temporalmente sin ninguna explicación razonable. Argumento, recurro, apelo… pero solo recibo la “callada por respuesta”.

Reconozco que en más de una ocasión he barajado la posibilidad de darme de baja en ese sitio, pero todavía no lo he hecho porque existen varios grupos de mi ámbito profesional de actuación (abogados, economistas, compliance…), activos y con los que me gusta interactuar y no todos disponen de perfil en otras redes sociales virtuales. Sin embargo, todo tiene un límite. Le comentaba a María José que recientemente he sufrido otra penalización por parte de Facebook por, supuestamente, haber incorporado contenido ilícito (que no sé cuál, puesto que he revisado una y otra vez mis últimas aportaciones y si contenido ilícito es poner un "Me gusta" y compartir un chiste de mis respetados Idígoras y Pachi, publicado previamente en su página de Facebook, pues...) Muy malo tengo que ser para esta red social o mucha obsoleta, parcial, subjetiva... tecnología anti-ilícito disponen, porque en estos últimos días he intentado incorporar contenido técnico y, de entrada, me dice que es ilícito, con mensaje del tipo: “No se puede enviar tu mensaje porque incluye contenido que otras personas de Facebook reportaron como ofensivo”. Arriba te dejo una captura de pantalla a modo de prueba, cuando infructuosamente procuraba incorporar la referencia del texto “Anidando, que es negocio”, sugerida por Paco. Valora tú mismo si ese contenido, editado en mayo de 2007 y con un respetado número de visitas registradas en Blogger, es injurioso, provocativo, insultante, infame o vejatorio. ¡Tonterías las justas!

Dejando a un lado lo de la suplantación de identidad, de la que nadie se libra por muy cuidadoso que sea (pero en esos casos también te debería informar la red social), lo que me dejó un tanto descolocado fueron las preguntas de la compañera: "¿Recibe alguna de tus páginas muchas interacciones y no contratas ningún producto con ellos? ¿Has criticado recientemente a Facebook o a su entorno? Porque puede que no les guste lo que has dicho". A la primera cuestión, con algunos textos, la página "Manuel Velasco Carretero", suele alcanzar a más de diez mil personas por publicación y un "porrón" de interacciones directas. Por supuesto que no pago por ello (bastante es la publicidad que tengo que soportar o la interacción que promuevo en los grupos profesionales). En cuanto a la segunda pregunta, hace poco publiqué “Eliminación de datos ilícitos en Social Media”, donde informaba de la reciente Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), en el asunto C-18/18 (Si quieres acceder a la Sentencia, clickea AQUÍ), en la que se condenaba a Facebook por la publicación de un mensaje que contenía declaraciones que atentaban contra el honor de una de las partes en la página de un usuario. Y hace tiempo reseñé el libro “Faceboom”, recordando algún problema de publicación en la red. ¿Coincidencia? Tal vez. En fin. Si somos contactos en Facebook y me vuelvo a ausentar otro tiempo, puedes imaginar la causa y, de todas formas, me tienes en otros sitios virtuales profesionales, como Linkedin, Twitter o Pinterest. Y adelantándome a la pregunta que seguro me hace Antonio ¿Linkearé este texto en mi página de Facebook? Si me conoces virtualmente, seguro que sabes la respuesta.

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