jueves, 3 de enero de 2019

Garabatear lo ancestral para optimizar lo digital

Esta mañana no voy a escribirte sobre las agendas ocultas que tanto he referenciado en este sitio a lo largo de los años de edición (ver búsqueda del término), sino de las normales. Hace más de una década, en “Hábitos y Disciplina”, te comentaba que entre el diario del ordenador, el cartapacio del móvil y la libreta tradicional, no sé a dónde acudir. Menos mal que la tecnología posibilita lo de la sincronización, salvo con el dietario ancestral. El caso es que sigo sin querer dejar de anotar en el papel.

Hace tiempo sugirieron que me acostumbrara a garabatear en el dietario, de forma que pudiera controlar la lista de actividades a realizar. Esa idea la he tuneado en el sentido de ir escribiendo en la agenda, a modo de bloc de notas y calendario, cuando estoy en reuniones de trabajo o visitas profesionales, para luego trasladar lo importante, vía smartphone, tablet, consola… a la agenda virtual compartida con quien corresponda. Lo anterior me permite armonizar lo ancestral o tradicional con lo digital.

Te dejo una instantánea de algunas de las agendas para este calendario que está comenzando, desde las típicas colegiales (churriguerescas unas, minimalistas otras), hasta la verde esperanza de una de las instituciones con las que colaboro. Al final del año conoceré cuál de ellas habré utilizado más, valiosa información para reflexionar sobre lo transcurrido en ese periodo y para tomar decisiones de cara al siguiente año, como, por ejemplo, la redacción de los propósitos (ver "Mis propósitos para este año"). Fuente de la imagen: elaboración propia.