lunes, 2 de julio de 2018

¿Océanos azules contra océanos rojos?

¿Para vencer a la competencia es idónea la estrategia de no competir directamente con ella o, mejor dicho, dejar de competir? Hace una década mi respuesta era negativa y seguía siendo “No” (aunque con reservas) después de hojear por primera vez el texto, recomendado por Óscar, de W. Chan Kim y Renée Mauborgne, Blue Ocean Strategy: How to Create Uncontested Market Space and Make Competition Irrelevant[1], y que traducido con mi inglés oriundo de los Montes de Málaga, es algo así como “La estrategia del océano azul: cómo crear un espacio de mercado sin competencia y conseguir que la competencia sea irrelevante”. 

En el fin de semana pasado estuve re-hojeando el libro, basado en un estudio de movimientos estratégicos que abarcaban más de cien años y treinta industrias, donde los autores defienden la tesis que las empresas pueden tener éxito creando "océanos azules" de espacio de mercado no disputado, en oposición a los "océanos rojos" donde los competidores luchan por el dominio. La analogía es que un océano lleno de competencia feroz se vuelve rojo de sangre. Kim y Mauborgne afirman sin tapujos que estos movimientos estratégicos crean un salto en el valor para la empresa, sus compradores y sus empleados, al mismo tiempo que desbloquean la nueva demanda y hacen que la competencia sea irrelevante. 

El texto presenta marcos analíticos y herramientas para fomentar la capacidad de una organización para crear y capturar océanos azules de manera sistemática. El caso es que desafían todo lo que, al menos yo, creía saber sobre los requisitos para el éxito estratégico, argumentando que la competencia despiadada no da más que un sangriento océano rojo de rivales que luchan por una preocupante disminución de los beneficios y, por el contrario, el éxito duradero no proviene de la lucha contra competidores sino de la creación de "océanos azules": nuevos espacios de mercado maduros para el crecimiento. 

Pero ¿qué es un océano rojo? Los océanos rojos representan todas las empresas existentes hoy, ese espacio de mercado conocido. En los océanos rojos, los límites de la industria se definen y aceptan, y se conocen las reglas competitivas del juego. Aquí las empresas intentan superar a sus rivales para obtener una mayor parte de la demanda de productos o servicios. A medida que el espacio del mercado se llena, las perspectivas de ganancias y crecimiento se reducen. Los productos se convierten en productos o nichos, y la competencia feroz convierte el océano en algo sangriento; de ahí el término "océanos rojos". 

¿Y qué un océano azul? Los océanos azules, por el contrario, denotan todas las empresas que no existen en la actualidad: el espacio de mercado desconocido, no contaminado por la competencia. En los océanos azules, la demanda se crea en lugar de luchar. Hay amplias oportunidades de crecimiento que son rentables y rápidas. En los océanos azules, la competencia es irrelevante porque las reglas del juego esperan que se establezca. Realmente, Blue ocean es una analogía para describir el potencial más amplio y profundo del espacio de mercado que aún no se ha explorado. Este texto también se ha editado en el sitio BOOK—POST, bajo el título “La estrategia del océano azul” (Fuente de la imagen: pixabay). 
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[1] W. Chan Ki, Renée Mauborgne. Blue Ocean Strategy: How to Create Uncontested Market Space and Make Competition Irrelevant. Editorial Harvard Business School. 2006.