martes, 19 de junio de 2018

Reglamentación de la producción ecológica

La tarde de ayer la pasé hojeando el nuevo Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la producción ecológica, también llamado orgánica o biológica, y el etiquetado de los productos ecológicos (si quieres acceder al Reglamento CE nº 2018/848, clickea AQUÍ), y que, para el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España (MAPyA), supone la necesaria adaptación normativa a un sector muy dinámico, cuyo mercado presenta un significativo crecimiento en toda la Unión Europea (UE) y, en particular, en mi país. Como objetivos principales de este nuevo reglamento, que entrará en vigor el 1 de enero de 2021, se encuentra favorecer la armonización del modelo de producción de la UE, mejorar la libre competencia entre los productos europeos y los de terceros países, prevenir la posibilidad de fraude y aumentar la confianza del consumidor de productos ecológicos, además de clarificar algunos aspectos técnicos.

Entre las novedades del reglamento, MAPyA apunta el aumento del ámbito de aplicación de la norma, con la inclusión de nuevos productos como la sal, corcho, cera de abeja, yerba mate, capullos de seda, gomas y resinas naturales, aceites esenciales, algodón y lana sin cardar y peinar, o preparaciones vegetales tradicionales a base de plantas. También aborda nuevas normas de producción para conejos, cérvidos y aves. Asimismo, se fomentan los circuitos cortos de distribución y las producciones locales en los territorios de la Unión, se refuerza el concepto de "producción ligada al suelo" y se promueve el uso de nuevos materiales de reproducción vegetal ecológicos, así como de razas de animales con un alto grado de diversidad genética, resistencia a las enfermedades y longevidad. También se incluye la posibilidad de que los pequeños productores europeos puedan acogerse a la certificación de grupo.

Según el Ministerio, uno de los aspectos más relevantes es el establecimiento de un nuevo marco para el comercio con terceros países que, además de abordar por primera vez las exportaciones, establece como norma general el sistema de cumplimiento, que garantiza que el producto a importar desde un tercer país ha tenido que ser producido conforme a la normativa europea, con lo que se restringe el modelo de equivalencia al marco de un acuerdo comercial. En este contexto, el MAPyA ha venido preparándose para esta nueva etapa a través de la Estrategia para la Producción Ecológica 2018-2020, cuyo primer objetivo ha sido la inclusión de diversas actuaciones para mejorar el conocimiento del producto ecológico y su método de producción, al objeto de mejorar el consumo interno y la comercialización (Fuente de la información: MAPyA. Fuente de la imagen: pixabay).