domingo, 11 de junio de 2017

¡Satélite ruso a la deriva!

Tanto que alardeo de mis orígenes campestres y luego me dan un corte cuando menos me lo espero. Me pregunta Alonso el nombre de la planta que nos ha obsequiado (Gracias) y cuya imagen te dejo en el encabezado de este texto. ¡Ni idea! “Colirrábano”, me dice con su pícara sonrisa. Ahí queda eso. También conocida como colinabo o col rábano, se me viene a la mente la imagen de un satélite artificial, de esos artilugios rusos que pululaban por la órbita terrestre. Para justificar en parte mi incultura, tengo que decir que es una planta, digamos, artificial, creada mediante cruce de la col silvestre con el rábano salvaje. A continuación te dejo una instantánea, del huerto de Alonso, cortesía suya.
Leo en la biblioteca global virtual que se puede comer tanto crudo como cocido, disponiendo de un alto contenido de elementos nutritivos como el selenio, vitamina B, ácido fólico, vitamina C, potasio, magnesio y cobre, lo que propicia un interesante abanico de beneficios para el cuerpo humano, entre los que se encuentran sus propiedades anticancerígenas y para controlar el peso, al disponer de muchos nutrientes junto a exiguas calorías. Para terminar, te dejo un vídeo, subido a youtube cortesía de Coloreser, con unas imágenes de su cultivo (Fuente de la primera imagen: elaboración propia; fuente de la segunda imagen: Alonso).

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