domingo, 27 de noviembre de 2016

¡Más corto que las mangas de un chaleco!

Sábado pasado por agua y al cuerpo le apeteció calentarse con una mescolanza a base de tinto y embutidos variados. En cuanto al vino, Castillo Rioja crianza 2013, tiene el amigo la manía de no decirme su valor económico, que considera de mal gusto, y lo entiendo, pero dependiendo del precio, redondearía la crítica. Ahora que no me escucha, te confieso que lo he buscado en la Red de Redes y percibo sólo cierta competitividad, puesto que va acompañado de relativa calidad. 

Por muchos premios que disponga el vino e historia su productor, y aunque el típico aroma de frutos rojos, con alguna pincelada a rancio, me atrapó en un primer momento, esta sugestión se diluyó por el soberano disimulo de su sabor, con suaves notas frutales que prontamente concluyeron difuminándose en boca, a lo ¿Comor? de Chiquito. Tal vez la humedad del ambiente lluvioso, el maridaje al que lo sometí… o simplemente la calidad del producto, el caso es que se me vino a la mente otra frase del maestro: ¡más corto que las mangas de un chalecooorrr!

En cuanto a la bodega, si bien actualmente pertenece al grupo H.A. Barceló (que inició su andadura en Málaga, allá por 1876), sus raíces centenarias se adentran hasta el año 1894, en pleno corazón de la Rioja Alavesa. A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por Todovino, con unas pinceladas de Bodegas Palacio.

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