martes, 1 de noviembre de 2016

A veces ves cosas

Hoy es fiesta en mi país, Día de Todos los Santos. Ayer, Miriam Frutos, en el diario Cinco Días, intentaba responder a la pregunta ¿Qué se celebra el 1 de noviembre en España?, describiendo su origen, su celebración y hasta costumbres sobre la gastronomía típica de estas fechas. En la cultura pagana celta, ese momento se consideraba la antesala de frialdad y tinieblas, creyendo que el Señor Dios de la Muerte hacía regresar a los muertos, permitiendo la comunicación de los sacerdotes con los difuntos. El caso es que la víspera, cansado de la connotación idólatra de estos días, que se la inculcamos a nuestra descendencia desde que están en la cuna, decidí poner tierra de por medio con el disfraz, las golosinas y el truco o trato, recogiéndome en Millones (Millions), considerando que la película de alguna forma va más en la línea de lo que pretendía el Papa Bonifacio IV, conmemorar a todos los mártires y santos anónimos.

La historia se centra en un niño que, tras perder a su madre, se refugia en la fantasía y en retazos de fe para dar sentido al mundo que le rodea, mientras junto a su hermano, agencian una bolsa llena de dinero que cae del cielo, experimentando que la auténtica valía de las cosas no tiene que ver con los billetes. El protagonista, que se sabe la vida de algunos santos y se imagina hablando con ellos, prefiere repartir el dinero entre los pobres, pero su hermano piensa de otra forma. Todavía tengo en la mente la explicación de San Pedro sobre el milagro de los panes y los peces. Te reconozco que volvió a metérseme algo en el ojo, y eso que ya es la segunda vez que veo la película, y con el final, aunque pareciera un anuncio en la tele, me quedé sonriendo. A continuación te dejo un tráiler, subido a Youtube por decine21 (fuente de la iamgen: pixabay).

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