miércoles, 11 de mayo de 2016

Escrutando como posesos

Andan varios contactos como posesos, escrutando los “Papeles de Panamá”, que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación ha puesto a disposición del público en general mediante un buscador, que se puede encontrar en medios como El Confidencial o La Sexta. Presiento que algún que otro se ha pasado la primera noche investigando la base de datos (comentan que durante las primeras horas se recibieron un porrón de consultas al segundo), puesto que ayer enumeraban empresas de mi ámbito territorial que consideraban implicadas. ¡Uf! ¡Vaya imaginación! Siglas de nombres y apellidos, palabras clave de grupos empresariales… Si esos rumores son ciertos, más de un malagueño no habrá dormido bien y se habrá reunido en el ala noble, a primera hora de la mañana, con el que le recomendó tal presumible evasión. A los poseídos buscadores, emuladores de Sherlock Holmes, les recomiendo que si tanto confían en su olfato, que pongan a disposición de la organización de periodistas las empresas encontradas que estiman pertenecen a esos presuntos empresarios malagueños defraudadores. 

El caso es que si esos rumores se van propagando ¿Saldrán a la palestra los implicados a refutarlos antes que La Sexta o El Confidencial contacten con ellos? Mientras te escribo, he recordado el texto publicado hace unos años en The Economist, How firms should fight rumours, que fácilmente he localizado para ti a estas horas del alba. Traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así: “Cómo las empresas deben luchar contra los rumores”, donde se apunta que un rumor puede iniciarse de muchas formas, por ejemplo: “No sé si es cierto, pero me dijeron que empresas de fulanito aparecen en los Papeles de Panamá”. A partir de ahí, y siguiendo el artículo, se pasa a “¿Sabías que…?” y así sucesivamente, de forma que aunque no se quiera, el rumor va echando raíces y expandiéndose rápidamente. Basándose en un trabajo de investigación, se aconseja en el artículo que los implicados deben presentar una oleada de mensajes proactivos sobre ellos mismos o sus empresas, de forma que inhiban oxígeno a los falsos testimonios y propicien que los demás dudemos de los horrores que se rumorean (Fuente de la imagen: pixabay).

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